Estas imágenes corresponden el Test de Rorschach (1), aplicadopara entrevistas laborales. Sin ser este el que se efectúa en el exa-
men del Hospital Rawson, nos resulta significativo en el sentido de su aplicabilidad y cientificidad en la actualidad. ...
Los cuerpos son presa y lugar para el poder. Sucede aquí y ahora, a cada rato. Gabi Nacach detecta y estudia esta dominación tan cercana y reiterada, con un rico despliegue de conceptos.
TESTS QUE PRUEBAN LOS PLIEGUES DEL INCONCIENTE.
PRUEBAS QUE TESTEAN LOS CUERPOS.
“Apto físico en el Hospital Rawson”
Mag. Gabriela Nacach
Un hombre no es igual a otro. Los hombres vienen al mundo señalados; unos han nacido para mandar, otros para crear y otros para obedecer y hacer los que se les diga, por su bien.
Leónidas Barletta
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Propongo, esta vez, preguntas, pensares que en experiencia se traslapan con una aciaga apuesta teórica; participamos –a veces sin tener plena conciencia de ello–, de una suerte de anacronía reutilizada, restaurada, una y otra vez. Del conocimiento a la política, de ella a la literatura más sagaz y crítica.
[1]
Propongo, esta vez, una mezcla perversa entre lo real y lo ficcional (no por eso menos real). ¿Hasta dónde, pero sobre todo, por qué, en el momento actual, prácticas perimidas, propias del siglo XIX son de nuestra partida, de las que se actualizan científicamente en nuestros cuerpos que, en un sinsentido no menos complejo aceptan, confundidos, el diálogo irracional (no por irracional prolongado por los sentidos, si no por cruel)?
Comencemos por una afirmación, tajante, para poner en órbita el espacio/tiempo –que no es ayer, que no es hoy, que fue y es siempre. Claudia Briones afirma que “[…] conviene diferenciar posiciones que biologizan la cultura en el sentido de tratarla como organismo que se miscegena o extingue, de las que racializan ciertas diferencias sociales, haciendo de la pigmentación de la piel o de otros fenotipos indicadores visibles de (dis)capacidades heredadas ‘no remontables’ mediante homogeneización o la asimilación cultural. Mientras que estas últimas posiciones legitiman desigualdades y jerarquizaciones de manera constitutiva” (1998:).
Claro, hablamos de doctrinas raciales, en donde la cuestión arquetípica del “deber ser” se incrusta de forma “natural” y que el sentido común, el público lego; nosotros, muchedumbre que camina por todos los espacios posibles, dejamos sedimentar, actualizar, redefinir...Casi como un barril que debe llenarse del agua que falta, abrimos la impávida puerta, impávidos nosotros, “obedientes”, dejamos que entre el agua, de la misma manera que, acríticamente, observamos esa misma corriente transformada en alud reducir pueblos enteros. Así, sin objeción, dejamos que las puertas de contención se tomen licencia para inundarnos de violencia diaria. Darnos cuenta que, de llegar al cuello, nos ahogamos...el agua...termina por matarnos...
Continuemos, pero con la maravilla: Peter Hoeg y Los fronterizos. Novela. Arte y ciencia. Ambas cuestiones, producto de la invención y lo escalofriantemente real, se conjugan en la “selección para…” (Tesis del “darwinismo oculto” tras test a niños en una obra literaria. Más o menos apto para estar en una escuela –internado en este caso–, el tiempo, el reloj que trepida trágico una columna).
“-Es una conspiración. Lo han calculado todo. Han juntado a la gente. Y ahora van a exterminarla.
-A integrarla –dijo Katarina-. Quieren tomar a niños de los centros asistenciales terapéuticos y de las cárceles juveniles y devolverlos a las escuelas normales. Integración. Ese es el plan” (Hoeg, 1997).
6:30 AM. Constitución. Hospital Rawson. Apto médico (psico-físico).Se comienza a atender a las 7:00 hs. Sangre (por la temperatura del cuerpo, que atisbo a sentir, dudo que haya habido guantes. No puedo afirmarlo con certeza, sin embargo). Cuatro de nosotros por vez, rayos, médico clínico, ventanilla, burócrata de turno que recibe vacuna antirrubeólica, psicología. 8:15 hs. Mi expediente. Dos horas llenando papeles y poniendo tu cuerpo a prueba, vuelta a llenar papeles, que no se pierdan, detrás de la raya, pocas sonrisas (dos para ser exactos), en ayunas, 10 hs sin haber probado bocado, 12 hs al llegar al último punto. Al punto del cansancio, cuestión que, si hay algo del inconciente que haya de salir, sea justamente en el test de psicología, tomado en último término para aprovechar el cansancio del cuerpo, del mismo con el que trabajamos, del mismo que sabe sostenernos. El mareo de ni un pobre café. 9:00 hs.
Porque he tenido, en estas circunstancias, una experiencia fantasmagórica, darwiniana, en dicho hospital público, supuesto centro institucional de vida y en ese momento sentido y proyectado como panóptico sin desperdicios ni límites al control; administrador de la crueldad burocrática sobre la mente, y los cuerpos...La psicología del cansancio...Test, pruebas, pasar las pruebas, “aprender a dibujar como se debe una persona que se moja o no, tras la lluvia que cae…”. Doce dibujos, reproducirlos. “Dr. no estoy de acuerdo con este tipo de tests”. Me hallé perdida, por una sola frase no debida por contexto, simplemente dicha. No podía callar. Mi investigación personal requiere de dar por tierra estos métodos.
Prueba a pasar: nuestro trabajo, ni más ni menos; aptitud de estar frente a un aula, de estar con los chicos, de permitirles el espacio del juego eterno entre libros y nuevas formas de pensar lo dado; en fin, comenzar por desestabilizar, desestructurar, reordenar, desmitificar, resemantizar, desacralizar...(“Qué quiere decir, profe?” 4º 1º, Bachillerato con Orientación en Pedagogía, de una paradójicamente llamada Escuela Normal Superior). “¿Alguno sabe por qué su colegio es Normal Superior”? Antes de poder deambular por el siglo XIX y la conformación del magisterio, surge, por suerte no irremediable, susceptible de cuasi-sonrisas: “Y sí...: es que somos superiores...y normales...”. Cuando los puntos suspensivos los añade una, ¿dónde están para ellos, si es que se hallan en algún sitio? “El coeficiente intelectual se calculaba mediante el test de Binet-Simon. Empezaban por las pruebas que correspondían a la edad inmediatamente inferior a la tuya y, luego, iban bajando, hasta que eras capaz de resolver todos los problemas planteados. Entonces volvían a subir, hasta que no sabías resolver ni un solo problema. De esa manera calculaban tu edad mental. Con Hessen, la mía había sido de 12,9, es decir, un año y un mes por debajo de mi edad real (Hoeg, 1997)”.
Resaltar así, por lo que vengo escribiendo, que aún al día de hoy hay estudios de psicología cognitiva para definir la inferioridad de ciertos grupos bajo los parámetros de las mediciones del coeficiente intelectual
[2]. No resulta un dato menor para ofrecer un marco adecuado en donde el “crisol de razas” (¿de antaño?), producto de una idea de asimilación étnica y cultural, se inserta. Dispongo para este trabajo un espejo, algo personal por vivido, encontrando en esa otra 3º persona académica, ciertas sentencias ideológicas que amparen y secunden mi pensamiento.
¿Es el supuesto alcance de la ciencia en clave del progreso del conocimiento? ¿A qué se asocia, en el plano socio-antropológico, la racionalidad gubernativa y la conducción biopolítica de las conductas (Foucault, 1991)?
Violencia sin tamiz que hube de pasar y de la cual no pude reponerme sino hasta momentos de ese jueves tarde, ¿por qué?¿por sentir ese espectro macabro descubierto en un hospital público?¿por verlos caer sin red y sentir que no hay feedback con nosotros, docentes, en circunstancias similares? Enormes intentos por decir(le), en la posible frustración de este eminente Dr. (joven), hasta entendible: “Ahora pensá en tu adolescencia, en lo que caminaste por dentro de tí mismo [...] ¡Cuidado! porque estás en un filo muy difícil en que la palabra decepción con sólo cambiarle un sonido se puede convertir en deserción” (Milton Sechinga).Lugar, institución más parecida a una morgue que a un espacio para y por la salud. Y el cuerpo. Los cuerpos. Y los test de CI por pasar para ser “miembros del staff del Estado”. ¿Miembros del Estado, los médicos, convertidos en parte
[3] del Estado? Su anacronismo y nuestras mismas dificultades como docentes, profesionales, investigadores para posicionarnos teóricamente en estos temas cuando los que tienen la sartén por el mango (“sos o no sos apto/a para ejercer el trabajo”), son los que en ese día sostuvieron una idea de poder excesiva...
“Cuando eres un chico de institución puedes ser cuatro cosas, no hay más. Puedes tener ‘facultades intelectuales normales’, en cuyo caso eres un 1; o puedes ser ‘deficiente’, lo cual te convierte en un 2. Si eres un 1 o un 2, lo puedes ser con o sin ‘problemas generales de adaptación’. También puedes ser un 3, como Humlum, lo que significa que eres ‘difícilmente escolarizable, con trastornos neuróticos o de otra índole enfermiza’. Si eres un 4, eres ‘débil mental o estás por debajo de los límites de la imbecilidad’” (Hoeg, 1997).
No en vano me reencuentro, creo, luego de muchos años, con este abismal libro; abismal por sus visos de genialidad, abismal por su tremenda crudeza de “ficción”. No en vano trata de una institución escolar, que escolariza y, en definitiva, reproduce lo que históricamente ha tendido a reprimir pulsiones niñas y adolescentes, algo que desde ese mismo espacio, el aula de una institución escolar, hoy muchos queremos revertir.
No homogeneidad, demoler a la escuela como formadora de ciudadanos, de ciudadanía competente, pero sobre todo, iguales, racialmente iguales, simbólicamente iguales, pragmáticamente diferenciados, por decisión de Estado, por su necesidad primigenia al nacer como sistema de derecho. Del derecho para unos, de los que no, signados por las mismas leyes de la naturaleza.
Pero volvamos a lo que hoy nos convoca: ¿Qué se juega en la “aptitud” entonces?¿Hacia dónde van/mos los “no aptos”? El peor de los interrogantes: ¿qué rara frontera delimita la aptitud? ¿Será que hay “locuras” que no entran en estos cánones pre-establecidos (desde el mismísimo siglo XIX)?
Hay dos temáticas de las cuales nos hacemos carne, entonces, que nos hacen mella, antes y ahora, que resuenan tras sus huellas indelebles: la primera tiene que ver con la asombrosa vigencia paradigmática de las corrientes raciales de mediados de siglo, donde se enlaza la técnica de medición del CI. La segunda es como esas representaciones del “deber ser”, se han precipitado y se han hecho eco en el imaginario colectivo, de manera prodigiosa.
En cuanto al cuerpo, que es lo que hoy nos reclama: este tema lo toca, bien dicho, lo toca apropiadamente cerca. Lo mide. Lo estudia. En busca de. Para controlar qué.
Volvamos una última vez: ¿A quién/es se está clasificando y si, al decir de Foucault, nos estamos encontramos en una situación de excepción; excepción de la naturaleza y la infracción (¿trasgresión? vuelvo a interrogar). Por momentos sentirse mediando entre ese individuo peligroso, con significado médico y estatuto jurídico, y aquel individuo a corregir.
Siempre pensando en la presunta “normalidad” –o era “a”/normalidad?–, a partir de la cuál la teoría de la degeneración calza perfectamente en la “[...] justificación social y moral a todas las técnicas de identificación, clasificación e intervención [...]” (Foucault).
¿Qué estudio puedo realizar desde mi quehacer intelectual, con un pie en el universo por universal universitario, con el otro en los márgenes, con una reminiscencia fronteriza, siempre?
Ciencia y política. Experimentación, conclusiones acordes. El eje: el uso de la violencia que le otorga a las prácticas políticas –de Estado–, dado por el carácter indiscutido de legitimación de las propuestas. Porque es ciencia. Y la ciencia, queridos amigos, es objetiva.
Concluyendo, esbozamos nuestra opción metodológica a este respecto, no nueva ni original: continuidad más que ruptura. Al respecto observamos cómo perduraba la vigencia de determinados paradigmas en el conocimiento científico finisecular y en las primeras décadas del siglo XX. ¿Y en la actualidad?
[4] Si bien adherimos al concepto de puja hegemónica
[5], nos situamos en un espacio político-intelectual que representa el clima de ideas de la época. De todas las épocas. Es por ello que, aunque sin dudas hay hechos que merecen destacarse, y no hay historia que por tal sea homogénea, intentamos plasmar y poner en el debate la idea de continuum ideológico-académico. En fin, en sentido figurado y amén los naufragios de algunos médicos de Hospital, me pregunto, emulando a quien lo merece: ¿Quienes son en esta historia, larga historia de la humanidad, los hombres infames? Dejo la respuesta al criterio de todo aquél que lea esta crónica.
Buenos Aires, 31.07.09
Notas
(1] En todo caso, lo que cuestionamos no es uno u otro método, sino todos aquellos que intenten realizar mediciones. Si saber fehacientemente si los dos test propuestos en este escrito (Test de Rorschach y el que se utiliza en el hospital que señalamos aquí) miden el Coeficiente Intelectual, si propugnamos que su aplicación “[...] no constituye un simple conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular, o una pericia para resolver tests, sino que refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer en cada situación [...]” (http://dacrux-abyecto.blogspot.com/2009/02/se-puede-medir-la-inteligencia.html. 31.07.09). En definitiva, qué tan adaptables podemos ser al sistema, según como respondamos a las pruebas.
Por otro lado, en los últimos meses, la enciclopedia Wikipedia fue objeto de la crítica furiosa de psicólogos enojados por la reproducción de las diez láminas originales y las respuestas frecuentes para cada una de ellas. Más allá de discutir si Wikipedia es una fuente confiable o no, el hecho que importa aquí son palabras de prestigiosos psiquiatras: “Cuantos más tests se difundan, más probabilidad existirá de burlarlos”, en palabras de Bruce L. Smith, presidente de la Sociedad Internacional de Rorschach y Métodos Proyectivos. Este conocimiento por los analizados sería “[...] algo especialmente negativo, porque se hicieron muchísimos estudios (cientos de miles, según Smith) para poder relacionar las respuestas de los pacientes con ciertas condiciones psicológicas” (Wikipedia logró que se irriten los psicólogos, diario La Nación, 31.07.09,
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1156458). ¿Qué nos dice esto respecto de la factibilidad de conocer las respuestas a las “manchas”, junto con una posible manipulación conciente de las respuestas?
[2] De ahora en más, CI.
[3] Tal vez, el hecho de subrayar parte tiene que ver con una concepción que intento pensar, la de apropiarnos del Estado, con todo lo que ello implica, sabiendo con qué tratamos, pero no desde hoy, momento actual. Saber que estamos, ante la conformación del Estado-nación, homogeneizador, totalizador, exclusivo, demarcador, administrador, por naturaleza violento. Ser parte del Estado es buscar los resquicios, es encomendarnos a la crítica más feraz. Ese ser parte, desde el médico del Rawson que hace el test psicológico, tuvo que ver, esta vez, con arrogarse el monopolio de la violencia legítima del mismo. Y lo hizo, sin miramientos.
[4] En una continuidad que de asombrosa nos acerca al miedo certero, uno de los grandes Pirulos de Tapa de Página/12, el 3 de julio de 2009, versa un fuerte título: FASCISMO: “El gobierno de Berlusconi, usando como pretexto la seguridad, impuso leyes como no se han visto en el país desde que se aprobó la ley racista fascista. A los inmigrantes ‘ilegales’ les estará prohibido casarse con italianos y registrar el nacimiento de sus hijos, de manera que los niños serán durante toda su vida hijos de padres desconocidos. Ni el fascismo fue tan lejos.” (De la carta firmada por un grupo de escritores italianos, entre ellos Darío Fò y Andrea Camilleri, contra la ley de inmigración).
[5] En el sentido de no univocidad en los discursos. Es necesario hacer notar que cuando hablamos de “lucha de representaciones” (Nacach, 2006), lo hacemos en relación a este concepto.
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Gracias, Gabriela!
EMR
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