jueves 22 de julio de 2010

¿Y el diario Crítica?

Asamblea de trabajadores del diario "Crítica".




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Maia Zuretti escribe desde una adhesión incondicional a los derechos básicos, a la humanidad, a la solidaridad. Por eso, a menudo nos llama la atención con sus comentarios en torno a temas que se opacan en el silencio de la sociedad. Convoca a la memoria, pero más a la presencia. No sólo son derechos la libre expresión y el trabajo; suponen una obligación de todos, y debemos defenderlos allí donde no sean respetados.


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Buenos Aires, 21 de julio de 2010.

No veo información en los medios sobre la situación del Diario Crítica y de sus trabajadores.

Sé por el blog que ellos han creado que ya sacaron tres números realizados a pulmón por ellos mismos. Sé también que aún no les han regularizado sus haberes, además de que se han quedado sin su fuente de trabajo con el dolor que ello implica.

Desde el Gobierno se ufanan de defender la libertad de prensa y de expresión. ¿Dónde encaja esto con la realidad de que un diario haya desaparecido?

Es un tema más que grave. Es decir una cosa y hacer otra. Ya sé que esto parece una estupidez y que estamos acostumbrados a esto, pero Decir una cosa y Hacer lo contrario no es solo un engaño, es una trampa en la que nos vemos envueltos todos, hasta tal punto, que podemos llegar a perder nuestro criterio de realidad, además de enfermarnos.Es un contramano de nuestra verdadera necesidad.
La libertad de prensa implica libertad de expresión, diversidad, aceptación de las diferencias. No puede desaparecer un diario, repito que es grave. Dice mucho de eso que no quieren que uno escuche. Espero se haga algo al respecto.

maia zurettimaiazuretti@yahoo.com.ar4505 0497
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miércoles 21 de julio de 2010

Cosas veredes, Sancho...


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No lloró en 1974, en momentos del sangriento "Operativo Independencia". Tampoco cuando Bussi ejecutaba personas. Ni cuando el mismo asesino fue electo gobernador, y luego diputado. Hmmmm, al Mosquito le da que pensar este Divino Niño que se puso a llorar precisamente ahora.
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Les presentamos con orgullo a una nueva colaboradora honoraria de "El Mosquito Recargado". Voltaire decía que los vascos son un pueblo que baila en los Pirineos. Lo parafraseamos señalando que Lilly Morgan Vilaró, de ella se trata, es una escritora que humoriza desde Rocha. No la conocemos personalmente, pero está en sus páginas. En sus escritos valoramos la capacidad para la sonrisa... filosa. Un humor que lleva las cosas hasta el límite, para que percibamos las contradicciones y sonceras de nuestra sociedad. En su escritura, percibimos que hasta el ritmo de la frase, el ritmo de respiración que genera, hace parte de esta conversación lúcida y divertida.
Con personas como Lilly, el paisito se agranda. ¡Bienvenida!

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Cosas veredes, Sancho...


La ley del matrimonio gay en Argentina fue aprobada, e inmediatamente ocurrieron varios hechos directamente relacionados a dicha decisión del Senado de la Nación. Más allá, claro está de los festejos hasta altas horas del amanecer de los integrantes de la comunidad gay y de sus amigos. Porque aunque algunos no lo crean, hay muchos heterosexuales que tienen amigos/as homosexuales. Y viceversa. Sin que ninguno de los dos sectores sufra daños mentales irreparables.
No sé si eso está catalogado como pecado. Si bien el viejo refrán popular dice: “Dime con quién andas, y te diré quien eres.”, no aclara qué pasa cuando un gay o una lesbiana salen a tomar un café con un/a “straight”. Que así llaman en Usa los homosexuales a los heterosexuales. “Derechos”. Supongo que vendrá de que antes se los catalogaba a los gay como “desviados”. La verdad que no tengo ni idea. Y no le hace a la historia. La cuestión es que tampoco sé a qué se refiere el refrán “dime con quién andas…”. ¿Si soy heterosexual y salgo a comer con un gay, eso me transforma irremediablemente en homosexual/lesbiana? O por el contrario, si soy gay y salgo a comer con un heterosexual, sentiré de inmediato un profundo e irreversible deseo por alguna persona de sexo opuesto al mío? Es confuso.
Lo que no fue confuso fue la afirmación de una jueza quien aseguró que no casaría a pareja homosexual alguna, por más que la ley ahora sí lo permitiese. La magistrada dijo que ella profesaba la religión católica y que su dios no aceptaba dichos casamientos. “Por encima de la ley de los hombres, está la ley de mi dios. Y yo obedezco a éste último”- afirmó contundente. Para luego agregar que su dios había hecho las cosas en blanco y negro. Y el casamiento gay era negro, por lo tanto era malo.
Con lo cual me quedó claro el por qué la iglesia católica sostuvo por muchos años que las personas de raza negra no tenían alma. Por lo tanto se las podía esclavizar. Eran negras. Lo negro es malo. Y también entendí a Walt Disney cuando en su dibujo animado del blanquísmo pato Donald y sus sobrinos, los niños malos que siempre querían robar al tío RicoMacpato eran dibujos de humanos de raza negra. Hasta que en los tiempos post Martin Luther King alguien le mandó decir que eso ya no era políticamente correcto.
Pero a la jueza de Argentina todavía nadie parece habérselo dicho. Como tampoco nadie le ha mencionado, así, como al descuido, que ella fue elegida como jueza de todos los argentinos. El sueldo se lo paga el Estado. No el Vaticano. Por lo tanto si hay una ley nacional que permite el casamiento entre personas del mismo sexo, ella tiene que acatar esa ley. Que ponga cara fea si quiere. O de asco. Que se lave las manos antes de realizar la ceremonia. Y que diga algo así como:”Que caiga la sangre derramada sobre sus cabezas”. Pero casar, los tiene que casar. Si no, que renuncie. Eso es ser fiel a sus principios. No derivarlos al juez subrogante.
Lo mismo va para el otro juez que, cual efecto dominó, salió a decir que el tampoco casaría a una pareja homosexual. Sería interesante investigar si estos dos jueces han casado alguna vez a alguna persona divorciada. Porque la iglesia católica tampoco permite el divorcio.
Pero hablando del efecto dominó, la aprobación de la ley del matrimonio gay tuvo otra consecuencia casi inmediata. Cruzando el charco, el Frente Amplio uruguayo anunció que presentaría un proyecto de ley con los mismos fines.
En Uruguay ya existe la “Unión Civil”, pero no la figura jurídica de matrimonio. El paisito hace rato que ha separado a la iglesia católica del estado. Igualmente, se espera cierta presión por parte de la iglesia, como cuando se aprobó la legalización del aborto y Tabaré Vazquez la vetó. Y con todo respeto hacia Tabaré, del cual me sentí y siento orgullosa de haberlo tenido como presidente, creo ahí se equivocó. Si el Parlamento aprobó esa ley, él tendría que haber respetado esa decisión. Y no vetarla por causa de sus creencias personales. O las de su señora. O las de su hermano, embajador ante el Vaticano.
Volviendo al presente, se supone que el presidente Pepe Mujica, no vetaría, ni la ley de casamiento gay ni la legalización del aborto. Pero habrá que esperar para ver que pasa.
Cruzando otra vez el charco y rumbeando para Tucumán, no tuvimos que esperar mucho para ver cómo un angelito comenzó a derramar lágrimas de sangre, supuestamente, según el hijo menor de la familia en donde ocurrió tan extraño hecho, -“porque es una señal, un llamado de atención por todas las cosas que están pasando y que están mal: como por ejemplo, la aprobación de la ley del matrimonio gay.”-
El angelito, que es de yeso y no un ser etéreo, luminoso, rubio y de ojos azules, pintón y con alas enormes en la espalda, empezó a derramar esas lágrimas de sangre sin previo aviso. Ni siquiera un pucherito que predijera el sangriento llanto. El hermano mayor, que al igual que Santo Tomás al principio no se creyó el cuento, afirmó que puso un dedo sobre las lágrimas y luego las probó. Para ver si tenían gusto a sangre. Y parece que sí. Tenían gusto a sangre nomás. La mamá de los dos jóvenes mandó avisar al cura de su parroquia de lo que estaba sucediendo. El párroco envió a un cura subrogante por si la cosa era obra del demonio. Y él no quería quedar pegado ante su dios. Como la jueza.
El curita fue a la casa y luego de rezar con la familia les aconsejó que no erigieran un santuario, ni nada por el estilo. Y mucho menos que lo hiciesen público. Que era mejor dejarlo así, como en familia. Ésta tomó sus consejos al pie de la letra. Hicieron un discreto y pequeño altar, y se juntaron madre e hijos a rezarle al angelito llorón. Frente a las cámaras de Crónica Televisión. Es decir, solo se lo contaron al cronista y al camarógrafo. Que al parecer eran como de la familia.
Me llamó poderosamente la atención que nadie pareciese intrigado ante el hecho de que la estatuita de yeso derramase lágrimas de sangre en vez de lágrimas de agua. Claro está que no se verían tan nítidamente. Menos aún por tv. Pero al menos podrían haberlo comentado al pasar.
Al igual que otros jueces que se negarán a casar a parejas gay, supongo que ya aparecerán otros ángeles, o vírgenes o santos, a lo largo y a lo ancho de Argentina, que vendrán a decirnos que el dios católico está muy enojado por la aprobación de la ley y que caeremos por un precipicio derecho hacia las entrañas del infierno.
Se me ocurre que nada de esto hubiese pasado, si los Senadores hubiesen tenido en cuenta la primera señal del descontento divino. El eclipse solar. Si tan solo hubiese ocurrido el día de la votación y no el anterior. Si tan solo hubiese ocurrido además, al mediodía. Supongo que en el cielo rodarán unas cuantas cabezas por la mala organización del evento. Si yo fuese monseñor Bergoglio, así se lo exigiría a mi jefe. También espero que la iglesia católica en Uruguay haya tomado buena nota de qué NO decir para oponerse a la legalización del matrimonio gay. A no ser, claro está, que en el fondo quiera que se apruebe. Una especie de forma camuflada de aggiornarse al siglo 21, sin quedar mal con el Vaticano.

Lilly Morgan Vilaró
Rocha, 19 de julio de 2010.
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martes 20 de julio de 2010

Shhhhh, el Cardenal está durmiendo

Francis Bacon, Study for a Pope, VI (1961).



Desde Mendoza, la amiga Eliana Gabay nos acerca este magnífico texto de Julio Rudman. 19 de Julio de 2010.

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Shhhhh, el Cardenal está durmiendo


A Alejo Hunau, in memoriam

Por Julio Rudman-periodista mendocino-15/07/2010

La inclusión. Ese es el asunto. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incluye todas las voces. Todas. La Asignación Universal por Hijo incluye a un millón novecientas mil familias que se habían caído del mapa de la vida. La modificación del Código Civil que posibilita el casamiento entre personas del mismo sexo nos incluye, también, a todos. Los heterosexuales, que somos mayoría, y la minoría homosexual.
Es que de eso se trata, de entender y practicar la democracia como un ejercicio de respeto y reconocimiento de los derechos de las minorías. Si nos quedamos en la vieja definición del sistema como aquel en el que se protegen las mayorías, flaco favor nos hacemos.
El país, la sociedad ha dado un paso gigante en el camino hacia la construcción de una mejor ciudadanía. Ha hecho punta en Latinoamérica y ojalá provoque contagio.
El poeta, mi amigo Carlos Carbone me dijo, textualmente, "Julito, están en el horno". Su presagio satánico se va cumpliendo, aunque le duela a la senadora Liliana Negre (hay que sobrellevar ese apellido y ser discriminadora), aunque anoche el Cardenal Bergoglio haya soñado con Lucifer entrando en su lecho, aunque Mirtha Legrand almuerce este mediodía con el fantasma de su hijo gay, muerto de HIV, aunque el jefe mundial de la secta esté planificando castigos internos y niegue la Historia.
Nos auguraban la disolución de la sociedad si se aprobaba la ley de divorcio vincular, como ahora nos auguran cataclísmos sociales y morales. Y el tejido social se rompió, con la complicidad de la jerarquía católica y la mafia empresarial, con el robo de niños, con la desaparición de 30.000 seres humanos, con la privatización menemista de las riquezas públicas y también con el sacrificio vital de monseñor Angelelli, entre otros.
En la interesantísima sesión del Senado, se sostuvo que el matrimonio es una institución natural y no cultural. Como si el matrimonio y la familia de hoy fuese la misma del siglo XV, como si los Papas Borgia fuesen un ejemplo inmaculado de familia a imitar. Se sostuvo, también, que habrá que enseñar, entonces, en escuelas y colegios lo que es ser gay, lesbiana, bisexual, transexual. Y se lo sostuvo como un efecto negativo de la Ley, cuando en realidad, enriquecerá la cultura general de alumnos y docentes, la convivencia respetuosa entre hermanos, usando un término bíblico.
Se asestó un golpe amoroso fundamental al absolutismo, al monopolio de la verdad. Se suman derechos, se suma libertad, se multiplica la vida. La supuesta enfermedad nos hace más sanos, la mentalidad de los perversos tiene, desde hoy, un nuevo motivo para regodearse.
Mi emocionado homenaje a quienes, desde el interior de la Iglesia y desafiando el llamado a la guerra divina, optaron por oponerse al servicio de los discriminados.
Para colmo, en la pesadilla del Cardenal, habrá que agregar que ayer, el mismo día de la caída en pecado del país, Cristina se reunió con el Comité Central del PC Chino y le anunciaron que ¡vienen a visitarnos!. El Episcopado estudia eliminar el arroz en la dieta de los Cursillos de Cristiandad.
En fin, que la Argentina tiene, desde ayer, una vergüenza menos, como dice el Manifiesto Reformista de 1918.
Todavía queda mucho camino por andar, pero vamos por el camino que les molesta a los poderosos, a los mediocres de espíritu, a los cavernarios de mente.
Por eso, otra vez con los reformistas de entonces, podemos decir hoy que "los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan"

lunes 19 de julio de 2010


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Objetores de conciencia

De pronto surgen, como hongos después de la lluvia, los nuevos objetores de conciencia. No se trata ya de ciudadanos, o de menores, o de comunidades a quienes la aplicación lisa y llana de una medida les supone afectar un derecho o un rasgo identitario. No, los nuevos objetores son funcionarios a quienes se les paga por aplicar la ley, pero deciden que esa ley no les gusta, por lo cual no van a aplicarla.

Llama la atención que estas mismas personas, quisquillosas como son, hasta ahora no hayan tenido mucho ni poco que objetar. Habrán certificado firmas, anotado nacimientos y otros actos civiles durante muchos años, sin cuestionarse algunas flagrantes injusticias cometidas en nuestro país, a veces también sancionadas por ley.

El Mosquito Recargado se refiere a esta camada de jueces objetores que nos anuncian que no aplicarán la ley de matrimonio civil recientemente reformada.

Extendiendo esta nueva modalidad de objeción, imagino otras interesantes y humorísticas (no siempre) aplicaciones:

- el cuerpo de inspectores de bromatología municipal de Villa Intranquila decide no revisar más los chorizos, salchichas, embutidos en general, carnes, latas de pescado en conserva y otros subproductos animales que se expenden en mercados, despensas, despensitas y sucuchos varios, por objeción de conciencia, originada en sus vehementes sospechas de que existe la reencarnación;

- por cuestión de conciencia, otros funcionarios de registros civiles no van a inscribir a niños nacidos de matrimonios entre personas de distintas confesiones religiosas;

- dado que según el precepto católico, el domingo no deben realizarse tareas serviles, los guardiacárceles, recurriendo a la objeción de conciencia, dejarán que ese día suceda lo que quiera suceder en los establecimientos penales, fugas incluídas.

Agregue usted, estimada persona, todos los otros casos que se le ocurran.

Me pregunto si ante un eventual e inoportuno test de alcoholemia este fin de semana, no podré alegar una objeción de conciencia, señalando que mis creencias me imponen beber vino de misa. Pero lo que sí estoy pensando en serio, es que si el Estado nacional o provincial van a seguir pagándoles sus sueldos a estos objetores, en una de esas mi conciencia me llama a no pagar impuestos de esas mismas jurisdicciones. ¿Cómo puedo, a conciencia, estar subsidiando a personas que declaran su voluntad de incumplir la ley?

Así lo hizo Henry David Thoreau, el inventor de la objeción de conciencia contemporánea. Y después no pasó por caja a cobrar el sueldo, sino que se bancó ir al calabozo.

Si cunde el ejemplo de los jueces, puede cundir este otro ejemplo.


19 de julio de 2010.


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Quemá esas cartas. O mejor, guardalas.






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19 de julio de 2010




Respetadas y queridas personas,

En los últimos días circuló por mail un mensaje de supuesta autoría de “una docente” o “una amiga” de Bariloche. En ese correo, la presunta autora brindaba una versión de los crímenes de estado allí cometidos.

Quizás porque a todos nos fascina tener otros datos, visiones alternativas de cualquier tema, no faltó quien ingenuamente reenviara ese correo. Para honra de mis amigas y amigos docentes, que son multitud, debo destacar que sólo dos personas picaron el anzuelo y reenviaron la carta.

“Por el tranco se conoce el chancho” dice el paisano. De lejos se divisa que no es flete. Propongo que miremos el tranco de este mensaje.

Por empezar, la supuesta “amiga” o “la docente” que “hace años vive en Bariloche”, no se identifica. Por lo visto no sabe que en un país de personas que nos consideramos y queremos ser libres, las cosas se sostienen con nombre y apellido. Quien haya escrito el mensaje sabe que no corre peligro alguno, especialmente porque en su apologética hace una defensa de la policía y justifica los crímenes. No es esa una posición que suponga riesgo. Si la dicente (para acudir al lenguaje adecuado) es católica, recuerde que el nada progre Pío XII instauró el “pecado de anónimo”.

XX, por llamar a esa persona de algún modo, comienza haciendo un análisis social de Bariloche en términos de ciudad blanca versus ciudad peligrosa. Los que están de aquel lado, se nos dice, quizás no por culpa de ellos, pero por cierto son de temer. Al leer esta parrafada de análisis seudo científico, banalidad y prejuicio, uno vislumbra un proyecto como los muros hechos contra los mejicanos y los palestinos. Me resulta realmente de temer... la fuente de este "estudio".

Acto seguido, saca a relucir frondosos datos de prontuario de las víctimas de Bariloche y de sus familias. ¿De dónde habrá obtenido esos datos? Porque no son de la índole de la información que circula públicamente. La acumulación de “antecedentes” tiene un indudable tufillo de sótano ministerial o comisarial.

La nota prosigue con un relato de los crímenes, según el cual la primera víctima fue culpable de que lo mataran, porque estaba enzarzado corporalmente con una policía que quería detenerlo. Además de ser motivo para prevenir contra toda efusión afectuosa a los maridos, novios y admiradores de las policías de esta provincia, el pretexto es deleznable. Si tal era la situación, el que disparó la bala criminal bien pudo haber agarrado y apartado al chico al que mató.

Me da la sensación de que a la colega docente, como a quienes reenviaron la carta, les falta lo que en el vocabulario del siglo pasado se denominaba “fijación de contenidos”.

Por tal motivo, antes del recreo, quisiera recordarles lo que ya está dicho:

- tres personas jóvenes fueron ejecutadas en Bariloche;

- las tres, por impacto de proyectiles utilizados en armas de la Policía;

- el Ministro de Gobierno de la Provincia alentó y justificó a esos agentes;
- ese mismo Ministro no tuvo explicación que dar ante la Legislatura provincial.

Queridas personas, la gravedad de lo acaecido no se puede encubrir con el pretexto de que todo empezó cuando un malviviente abrazó a una mujer policía.

Para proseguir con la fijación de contenidos, reitero:

- que nadie puede calificar a otra persona como “malviviente” o “ese no es ningún nene”; los únicos que califican conductas, y no personas, en este sistema institucional, son los jueces;

- que, menos aún, basado en esas calificaciones, alguien puede ejecutar a otro;

- que en un sistema republicano, las autoridades tienen responsabilidad por los actos de gobierno. Responsabilidad significa que responden por sus actos. Cuando no responden, como en este caso el Ministro aludido y el Gobernador, son irresponsables.

A la fecha, y lamento decirlo, sigue siendo cierto lo que he sostenido en mis cartas anteriores sobre el tema, incluídas en mi blog http://elmosquitorecargadosiglo21.blogspot.com/ . Sigue siendo unánime el silencio de los comités, gobiernos municipales, concejales y legisladores radicales sobre el tema. Será larga la espera para lograr un pronunciamiento. (Todavía estamos aguardando que digan algo sobre las masacres de la Patagonia en 1921.)

La carta anónima se define a sí misma como una operación de, digamos, inteligencia. Más bien, de insulto a la inteligencia. Mediante una mezcla de repaso a los prontuarios y relato sesgado, pretende justificar nada menos que tres homicidios cometidos por cuenta y orden del Estado.

Dan ganas de recordar aquella letra de valsecito, y aconsejar “Quemá esas cartas”. Invito a que cuando reciban una nota de esa índole, la remitan de regreso a quien se la ha enviado, y no se las inflijan a terceros. Pero quemarlas... no sé. Alguien debe guardarlas, porque son otro testimonio de la infamia.

Abrazo,

Ramón Minieri
DNI 5.511.376

jueves 15 de julio de 2010

Crímenes de Bariloche, 2. Cuando las palabras se confunden, los pueblos se pierden

El Comisario Cufré, Secretario de "Seguridad". Mano dura y trata libre.
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La más triste noticia de los crímenes de Bariloche es que no hay noticia alguna. No se ha dado un solo paso válido en el sentido de aclarar quiénes son los responsables físicos e intelectuales de los tres homicidios. El expediente judicial ya irá rumbeando para el lado de las calendas griegas, o apuntando a algún perejil menor. El comisario Cufré, de cuanto menos dudosa actuación en el caso de la trata de mujeres en el Valle Medio, sigue a cargo de... la seguridad de nuestra provincia! El ministro de Gobierno cumplió con el ritual de ir a informar nada a la Legislatura, que respondió con nada. Palabras, palabras, palabras, sólo que palabras devaluadas, sin contenido de verdad. ¿Será a esto a lo que se refieren los bien intencionados cuando hablan de la "inseguridad"?


Siguen teniendo actualidad las reflexiones que escribimos hace una semana. Lamentablemente. Helas aquí.


Cuando las palabras se confunden...

Las palabras son guías para los pueblos; como esos perros que van adelante para descubrirnos el camino. Cuando las palabras se confunden, los pueblos se pierden; cuando las palabras se enferman, la libertad y la justicia se mueren.

Los que solemos tratar con las palabras, debemos estar atentos a que no se confundan. Es nuestro modo de servir al conjunto.

Cuando se habla, se escribe, se opina sobre lo sucedido en Bariloche en esta última semana, sucede que más de una vez se confunden las palabras. Será entonces un útil servicio a la comunidad, el de señalar las palabras justas, las que realmente se corresponden con las cosas.

Se oyen eufemismos. El eufemismo es una forma de escabullir el verdadero nombre de las cosas. Se oye decir (en la Legislatura también) que lo acaecido en Bariloche son “incidentes” o “hechos muy graves”; o que fueron fruto de la “incompetencia policial”. Mejor será que hablemos con claridad; porque de lo contrario, nos perderemos en nuestro propio laberinto de palabras erróneas.

Cuando a una persona se le arrebata la vida, eso se llama homicidio. En Bariloche no se han producido incidentes; nada hubo de incidental, puesto que todo ha sido el resultado de decisiones o de omisiones deliberadas; tampoco ha habido incompetencias; quizás quienes dispararon las armas contra los jóvenes fueron muy competentes para hacer lo tácitamente instruido. Ni lo sucedido han sido hechos graves; porque los hechos a veces son reparables, pueden ser deshechos. No. Se han producido homicidios.

Cuando la persona a cuyas órdenes está un homicida, no se pronuncia enérgicamente para condenar ese acto; cuando al contrario, lo justifica; cuando no adopta medidas para evitar que algo así vuelva a suceder, entonces esa persona es responsable de homicidio. Es homicida también, sólo que jerárquico.

Debo decir entonces, no caben otras palabras, que el titular del Ejecutivo provincial y su ministro de Gobierno son homicidas. Lo sucedido se llama “crímenes de Estado.” No son los primeros, pero se ha batido un récord vergonzoso en pocos días.

Hay también palabras exactas para quienes, como integrantes de los mismos poderes o del mismo Estado, callan ante los homicidios. El nombre preciso es “cómplices”. No he escuchado ningún comunicado de la fuerza política a la que pertenece el Gobernador, de ninguno de sus comités, de ninguno de los intendentes municipales o concejales de su mismo partido, que condene los homicidios. Ninguno. Ojalá se me desmintiera. Lo más vergonzoso para esa fuerza partidaria, es que su "juventud", siempre dispuesta para salir a cruzarse por motivos menores, no haya aparecido para referirse a la alevosa muerte de tres jóvenes. Esos pequeños dirigentes son, ellos también, cómplices.

Hay quienes, más o menos amistosamente, me dirán que hablo con dureza. Quizás les parezca duro que alguien use las palabras que corresponden para señalar un crimen, y las complicidades que lo siguen alimentando o haciendo posible. Pero lo realmente duro, es que el crimen suceda. Démonos por enterados de lo verdaderamente duro, de lo feroz de esta historia: están matando pibes. Y si uno lo sabe, y no dice ni hace nada, se vuelve cómplice.

Cuando las palabras se confunden, los pueblos se pierden. La primera palabra que se oyó, no fue la que debía ser. El Secretario de la Gobernación declaró, el mismo día de los homicidios, que lamentaba – no, no que lamentaba las muertes, sino que lamentaba un fallo del Superior Tribunal de Justicia que haría más lento el proceso de reforma constitucional reeleccionista. En cuanto al Ministro de Gobierno, lamentó, no las muertes tampoco, sino los costos de reparación de una comisaría.

Las palabras pueden servir para desorientar y para matar. Cuando el ministro de Gobierno elogia a los policías de mano dura y señala que deben “defenderse”, sin fijar los límites de sus acciones, está decidiendo acerca de la vida y la muerte de los integrantes de su propio pueblo. Cuando el Gobernador no lo corrige públicamente, se está haciendo responsable de los mismos dichos y los mismos actos. ¿Tendremos que recordarles que en nuestro país no existe la pena de muerte, menos aún decidida por un funcionario ejecutivo?

Cuando no hay palabras verdaderas, todos corremos peligro. La falta de estas palabras en la fuerza gobernante, la ha de llevar una y otra vez hacia el crimen de Estado.

En esta fuerza se ha llegado a llamarle “política”, no a la estrategia para buscar consensos y promover el desarrollo humano, no al modo de producir decisiones sensatas que superen los conflictos o abran camino para ello. No; en este elenco se ha convenido en llamar política al arte de sobrenadar las crisis y los conflictos, para mantenerse en pie y ejerciendo los cargos. No es política lo que así llaman, sino surfeo interesado.

Pero si no se practica la política como herramienta para pensar y mejorar nuestra sociedad, será entonces inevitable que en algún momento, cuando el conflicto es una ola que amenaza la estabilidad de la tabla de surf, estos funcionarios apelen a la violencia más o menos encubierta – cada vez menos encubierta. No saben otro modo de resolver los conflictos.

Devolvamos a la palabra “política” su verdadera dignidad. Entonces nos daremos cuenta de que no padecemos un sobrante de política, sino falta de ella. Nuestros gobernantes provinciales auspician un proyecto de despolitización. No nos habilitan para discutir nuestras cuestiones como sociedad, para hallar caminos de solución, sino para votar prontamente una reforma reeleccionista. A esto estaban abocados los comités de la fuerza gobernante, mientras se producían los homicidios de Bariloche.

Han sido confundidas también las palabras “información pública”. Esta, como la publicidad de los actos de gobierno, es algo distinto de la propaganda en favor de los gobernantes. Lo sucedido en Bariloche no fue motivo de confiable información pública. En la más luctuosa de las jornadas, era en vano buscar noticias en el canal oficial. Su horario central de la tarde y noche estuvo ocupado por el show de Marcelo Tinelli.

No son estas las primeras ni las únicas confusiones de palabras del elenco gobernante. El mismo ministro de Gobierno ha presentado a las reivindicaciones de tierras de los pueblos originarios como actos agresivos. Con ello ha mostrado desconocer la Constitución Nacional y los pactos firmados sobre el tema. Para él, “hasta los vikingos” podrían venir a reclamar tierras. Poner a los mapuche, que ya estaban aquí desde antes de la existencia del propio ministro y de la llegada a estas tierras de sus ancestros, a la par de los“vikingos”, es una confusión de palabras que sólo sirve a otros actos de agresión. La malevolencia va pareja con el desconocimiento; da para preguntarse si este funcionario habrá logrado su título copiándose en los exámenes. Desde su área también se ha procedido con lenidad ante las denuncias de complicidad entre algunos policías y la trata de personas, complicidad que nos ha ganado lamentables títulos en informes periodísticos nacionales.

Este mismo ministro declara, en un acto público, que él y su policía sabrán darle “respuesta a todos”. Si es la respuesta ya demostrada en Bariloche, es para temerle. Pero el Gobernador no ha corregido esas amenazantes declaraciones. Nos indica que él, con su policía, ha logrado “recomponer la paz social”. Peligrosa confusión, esta de llamar “paz social” al resultado de las muertes provocadas desde el Estado. Y si a ello se suma el desprecio del mismo funcionario hacia los “políticos”, cuyos cuestionamientos son para él meros manejos oportunistas, estamos ante el regreso del discurso de los tiempos de facto.

No es tiempo para Uriburus de escritorio y corbata, que alientan fusilamientos por decisión superior; no es tiempo para una “paz social” asentada sobre los muertos. Los rionegrinos no merecemos esto. Ni lo merece la policía provincial, en la que conocemos a muchas personas honestas, capaces y con sensibilidad social.

Detengamos esta maquinaria de políticos sin política, de un abogado que desconoce los derechos, de un medio de comunicación que propagandiza y no comunica. Pero antes que nada, detengamos la confusión de las palabras. Que no nos engañen.

Porque cuando las palabras se confunden, los pueblos se pierden.

El Gobernador, ocupado frenéticamente en su reelección, y su ministro de “paz social”, debieran tener presente que la confusión de palabras no ha de durar mucho tiempo. Más pronto o más tarde, sus actos, y ellos mismos, serán llamados como lo que son. Y tratados como tales. En el momento más oscuro de la noche, se columbran las estrellas.

Recuerde este elenco de poder, sus ejecutores y sus cómplices: la historia la ganan las víctimas. No debiera haber víctimas injustas; no debiera ser ese el camino para el cambio histórico, por una cuestión de humanidad. Pero cuando las hay, empieza el fin de la era de los victimarios.

Ramón Minieri
DN 5.511.376
Río Colorado.


Quedan muchas otras injusticias para enfrentar


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Vaya si las hay. Y aquí cerca nomás las tenemos. Algunas, muy graves - pienso en los crímenes de Estado en Río Negro, y ya con eso es mucho. Pero de todos modos, hoy al levantarme sentí que estoy viviendo en un país un poco más justo, equitativo y decente de lo que era ayer. Un poquito. Y no a todos, no siempre, no en todos los lugares, les es dado el raro privilegio de vivir por un momento esta sensación.


El semilla Ramírez sabía decir "hay muchos problemas, pero todos son un problema". Debates como el que ví ayer en el Senado me recordaron esa definición sagaz. Cito un despacho periodístico que relata algunas de las definiciones que surgieron en el debate de la ley de matrimonio igualitario en el Senado:


La senadora Blanca Osuna interpeló a los cruzados de la Iglesia, tan expeditivos para castigar a curas que disintieron con ellos. Osuna se (les) inquirió para cuándo habrá igual rigor con Christian Von Wernich o con el obispo Edgardo Storni. Tendrá que esperar sentada en su curul, sospecha el cronista. Otro senador buscó el contrapunto con los enemigos de la adopción hecha por parejas gay. Adujo preferir que un chico abandonado fuera con una de ellas y no a “Felices los niños”. Nadie le respondió tampoco. (Soledad Vallejos, en "Página 12" de hoy.)


Lo interesante de estos debates es que develan, una y otra vez, quién es quién y dónde está cada uno. La senadora defensora de las supuestas "familias normales", es también dirigente del Opus Dei. Es también defensora de Cecilia Pando y de los genocidas a quienes esta apaña. Y se quiso poner como "perseguida"... qué descaro el de estos fundamentalistas de la bragueta cerrada y la cuchilla desnuda.


Lo cierto es que a pesar del ambiente pesado, se sancionó la ley ("diabólica" según Bergoglio). Demasiados senadores se preocuparon por aclarar que ellos son heteros y católicos. Nadie les pedía la aclaración. Pero así venía la mano. Y lo bueno es que una mayoría integrada por representantes de distintos partidos se hayan pronunciado en defensa de una medida igualitaria básica.


Ojalá esto sirva para avanzar en otros aspectos. La separación largamente adeudada de una Iglesia que goza de una relación privilegida con el estado. La creación de un espacio propio para los restos de José de San Martín, cautivos, encajonados en un costado de la Catedral de acceso restringido por los curas. La legalización de las situaciones de interrupción del embarazo. Por más y por graves que sean todas las cuestiones, no es menor la de avanzar hacia un estado claramente no confesional.


No dejemos de darnos, a través de nuestras palabras y nuestras acciones, para corregir otras y tantas injusticias que gozan de cierto ambiente de complicidad o vergonzante aquiescencia social. El logro de anoche alienta para estas luchas. Los "cruzados" son siempre los mismos, en distintos ámbitos. Tratemos de mantener también la capacidad de unirnos frente a ellos. Abrazo,


Ramón

15 de julio de 2010.

jueves 8 de julio de 2010

Carta a los Senadores argentinos. No es cuestión de conciencia sino de justicia.

(Foto del blog "Jujuy al día": daños en la fuente de Lola Mora. )


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Señoras y señores:

Puede parecerles extraño y hasta risible que un modesto ciudadano del interior se dirija a ustedes para manifestarles lo que considera justo, y demandarles que obren en consecuencia.

Pero creo que todos debiéramos decir qué es lo que creemos justo, para exigir su cumplimiento a nuestros representantes. Después, si obran en contrario, sin demostrarnos que su posición es la más correcta, tendremos derecho a juzgar su comportamiento y actuar en consecuencia.

En estos días se escuchan raras afirmaciones acerca del proyecto de Ley de matrimonio igualitario. Oigo medias verdades, que son las mentiras más peligrosas. Percibo súbitos cambios de posición que me invitan a sacar a algunas personas de la lista de los confiables. Por ejemplo, de los senadores de mi provincia, la Sra. Bongiorno ha cambiado de idea acerca de este proyecto. Su volubilidad no me invita a confiar en ella en lo sucesivo. En cambio el Dr. Pichetto ha mantenido su actitud (independientemente de cuál sea ella) aún a riesgo de confrontar con una poderosa corporación. Valoro esta coherencia.

Quiero decirles que, desde mi humilde apreciación, lo que está en juego con esta ley, no es una cuestión de conciencia. Escucho esa frase, dicha quizás hasta por alguien con buenas intenciones. Pero es algo tan falaz como peligroso. Lo que está en juego no es un tema de conciencia, sino de derecho, es decir, de justicia.

Para ustedes, que son hacedores de nuestras leyes, no hay escapatoria en esa supuesta “cuestión de conciencia”. Lo que ustedes deciden es norma de cumplimiento colectivo, independiente del pensamiento y las creencias de cada uno. Entonces, lo que decidan debe estar presidido e iluminado por su idea de lo que es justo, de lo que es válido para todos.

Senadoras, Senadores de la Nación: lo que está en debate, hoy y en los próximos días, no es algo meramente privado. En el Senado, lo que está en debate es una ley. Esto es, una norma de validez para todos. Pero hay más. Esta ley no es una ley cualquiera. Hace a los cuerpos de los ciudadanos, a sus derechos elementales, a sus relaciones. En este sentido, quiero invitarlos a que reflexionen: están decidiendo acerca de principios elementales, constitutivos, de convivencia en la Nación, y acerca de los valores que nos mantienen unidos en un mismo proyecto de país.

Esta cuestión no es de conciencia, porque simplemente se refiere a que todos los ciudadanos y habitantes de la Argentina deben poder acceder a los mismos derechos. El acceso a esos derechos no puede estar condicionado a tener un pene o una vagina, a buscar una pareja de un género o de otro. Me extraña que no se perciba una cuestión tan básica, que hace a la conformación misma del Estado.

Quisiera entonces recordarles que en algún artículo de nuestra Constitución se alude al derecho de cada quien a vivir su propia vida, sin que el Estado se lo impida o lo discrimine por ello.Quisiera que tengan presente que el Himno que solemos cantar se refiere a “la noble igualdad”, que se supone está en el trono, igualdad ante la ley, presidiendo a la Nación.

No se dejen llevar por argumentos especiosos como este de la “cuestión de conciencia”. No, aquí se trata de que ustedes decidan lo que saben que es justo e igualitario, y no conforme a lo que creen que es moral (supuesto que lo fuere, y no lo es; pero ahí abordamos otra discusión).

No se dejen llevar por presiones corporativas. Ninguna corporación puede estar por encima de nuestra común adhesión y obediencia a la ley civil. Civil, recalco esa palabra. No adhieran a ninguna institución que reniega de la civilidad, porque postula una instancia extra ciudadana de control de los cuerpos, las mentes y las conductas. Si hemos optado por pertenecer a un Estado, por elegir representantes civiles, por obedecer a las leyes, es porque hace tiempo nos pareció que debíamos salir de bajo la férula de los que se dicen pastores. Quede eso para la feligresía, no para la ciudadanía. El orden civil, el orden político, no es eclesiástico. Y ustedes son parte del orden civil. Y ese orden civil, reitero el vocablo, es lo que nos hace ser nación.

No se dejen obligar por las presiones de una iglesia que, pese a la vocación libertaria de algunos de sus curas, empezó por no aceptar la Revolución de Mayo, siguió sin aceptar la independencia, continuó sin aceptar el matrimonio civil ni la escuela pública, prosiguió sin aceptar la justicia social, insistió en rechazar las distintas calificaciones para los hijos... La Iglesia no es el Estado. Y a ustedes se los designa, se los convoca y se les paga desde el Estado. No lo olviden.

Todo esto es muy simple, tanto, que estoy a punto de sentir que es una inocentada recordárselo a ustedes, de quienes se supone son depositarios de los grandes valores nacionales. Pero les confieso que en estos días me parece que no todos en el Senado de la Nación saben ver estas verdades elementales.

Espero sepan aceptar la voz de un simple ciudadano. No sé si les llegará oportunamente, porque no tengo amigos en el Senado de la Nación. Pero quizás alguien les acerque estas palabras. Si así fuere, por favor piensen en ellas, y digan, y fundamenten, si es que muchos otros ciudadanos y yo mismo estamos equivocados al pensar de este modo.

Ramón Minieri
Río Colorado, provincia de Río Negro
8 de Julio de 2010.

lunes 21 de junio de 2010

Crímenes de Bariloche, junio de 2010. Carta a los rionegrinos.

¿De qué "seguridad" se habla? ¿De la "seguridad" de quién? Que esto suceda, ¿es "seguridad"? (Foto del blog www.misionlandia.com.ar)

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Amigos,



Después de la redacción de la siguiente carta, sucedieron dos nuevos síntomas lamentables. Por una parte, el ministro de Gobierno de Río Negro, Larreguy, manifestó su pesar... por lo que iba a costar reparar el edificio policial afectado por la protesta ciudadana. Por otra, se produjo una contramanifestación de unas 1.000 personas en apoyo a la policía brava. El padre de Diego Bonefoi, primera de las víctimas recientes, quedó bloqueado por esta contramanifestación. Esto último para nada es novedoso: cuando lo arrestaron a Priebke, hubo un grupo que estuvo a punto de salir a la calle para pedir por ese buen vecino.




A la vista de estos nuevos síntomas, sumados a los acontecimientos anteriores, empecé a pensar que Bariloche es realmente un sitio inseguro para pasear. No por los motivos que señalan el gobierno y esos mil manoduristas, claro.




Carta a los rionegrinos

Quienes firmamos la presente nos hacemos cargo de la obligación de pronunciarnos en relación con los luctuosos sucesos acaecidos en San Carlos de Bariloche.

Han sido asesinados tres jóvenes. Tan sólo decir esto basta para sentir dolor y espanto. Han sido asesinados Diego Bonefoi de 15 años, Sergio Cárdenas de 29, y Nicolás Carrasco de 16. Y en estos crímenes está implicada la policía de la provincia; equivale a decir que está implicado el Poder Ejecutivo, el Estado rionegrino. Son hechos inéditos por su gravedad, y por lo que significan como indicio de degradación institucional.

Tan sólo estos acontecimientos bastarían para justificar nuestra enérgica condena. Pero a lo aleve de estas ejecuciones, se suma la procacidad de los dichos y las acciones de quienes debieran representarnos.

El asesinato no tiene justificación. Menos aún, cuando el Estado se involucra en él. Hubiéramos querido pues, una actitud de decencia. Hubiéramos querido que los responsables de estas muertes por acción u omisión se llamaran a silencio, pidieran perdón a su pueblo, hicieran saber su disposición a presentarse ante los jueces y a modificar sus políticas. Pero no es así. Un funcionario se pronuncia, no ante estas muertes, sino para lamentar un fallo judicial que obstaculiza su reelección. Otro alude a los dudosos antecedentes de la víctima, con lo que reedita la vieja y perversa justificación de los crímenes de Estado: algo estaba haciendo. Algún jefe policial, como en los años de plomo, condena la respuesta social a estos abusos, sosteniendo que esa respuesta es obra de agitadores profesionales. Y para llevar lo trágico al borde de lo risible, algún otro jefe sostiene que su subordinado disparó sin intención.

Apostábamos a que esto no sucediera jamás en Río Negro. Apostábamos también a que nunca tuviéramos que escuchar los argumentos del terror de Estado para justificar crímenes. Pero nuestros gobernantes nos han defraudado.

Pedimos que el discurso del poder político no condene a las víctimas. Pedimos que los gobernantes no penalicen la protesta llamándola agitación; que no conviertan la exclusión y la pobreza en delitos que justifican la mano dura. Que no les den mano libre a los conciudadanos que el pueblo arma, porque sólo deben servir a la ley. Que cuiden sus palabras y sus gestos, para que no nos sintamos un pueblo menospreciado en su capacidad de entender y juzgar. Y para que no se avance en el camino de la violencia.

Tratando de ver, más allá del dolor y la indignación, un camino para nuestra sociedad, exhortamos a una profunda revisión de los malos hábitos del poder político oficial. Más que desde una asamblea constituyente, esta revisión debe generarse desde todos nuestros ámbitos de comunicación, pensamiento, expresión y relación solidaria. Un Estado que incurre en estas prácticas debe ser motivo de alarma, de análisis incansable, de acciones correctoras.

Si esto no se hace, las muertes injustas carecerán aún más de sentido. Si esto no se encara, seguiremos viviendo en una sociedad en la que, digan lo que digan las leyes, no existen garantías para generar vida y verdad.

Ramón Minieri
DNI 5.511.376



Con las adhesiones de:
Raúl O. Artola LE 5.259.349
Ana Traversa DNI 12192289
Hugo Aristimuño DNI 10207894
María Alejandra Lehner DNI 10381399
Silvia Suárez DNI 17338289
Liliana Colace DNI 14979685


Carlos Espinosa... (siguen incorporándose adhesiones)

viernes 8 de enero de 2010

Redrado y otro ataque a los laburantes argentinos

Insoportable ultraje a un funcionario que había sido tapa de Life.
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Adónde vamos a parar... Otra vez en poco tiempo vemos conculcados los derechos del trabajador bancario. Primero fue el arresto del compañero Zanola. Ahora el despido injustificado del compañero Redrado, después de años de trabajo y servicio a la patria. ¿Qué quieren ahora? Ustedes, esos miles de personas que estan cobrando el jugoso subsidio familiar que da el Estado, pónganse en el lugar de este pobre hombre que ahora, en pleno mes de enero, tiene que salir a buscar empleo. Qué lindo pepo le dejaron los Reyes Magos en los zapatitos. Para mí que esos tres barbudos eran montoneros y llevaban los camellos cargados de fierros. Del modo más artero, la Presidenta (que venía tratándolo bien, sobándole el lomo, sacándose fotos con él y todo) lo raja a Martín sin preaviso, justo cuando los trabajadores de la prensa están en plenas vacaciones. Ni Magdalena, ni Nelson, ni la Chiqui pudieron salir al aire para defender a este bancario.

Desde las columnas de El Mosquito Recargado nos hacemos eco de esta preocupación. Lo único que nos alienta es ver que Redrado no se arredra. No, él sabe que el dueño del Banco Central es él. El hombre recuerda con orgullo los mejores tiempos del Banco, cuando había sido fundado según el proyecto de un financista británico (Sir Oscar Niemeyer) y era "totalmente independiente": ews decir, propiedad de los bancos extranjeros. Aquel glorioso Central, que como decía Scalabrini Ortiz no era "de la República Argentina" como rezaba su cartel.
Redrado cuenta con el apoyo de Lilita y Gerardo, que se pusieron el mameluco y están encabezando la marcha hacia Plaza de Mayo. Grande, che. Lo que faltaba: que un gobierno electo pretenda decidir sobre las políticas monetarias y de deuda externa. Qué se creen estos socialistas extremos que nos gobiernan... Ya veo que ahora vienen por mi caja de ahorros.
Esta campaña para defender al Banco Central del gobierno argentino me recuerda a otra campaña. Permítanme remontarme un poco en el tiempo, teniendo en cuenta que la desmemoria no es delito, pero la memoria no es una enfermedad. En 1960 hubo una profusa repartija de volantes y afiches en algunos centros urbanos. Los ví en Bahía Blanca, donde yo vivía por entonces. Algunos de esos afiches se referían al calificativo de "gorilas", y sostenía que los gorilas estaban orgullosos de ser gorilas, porque eso era ser demócrata. Otros, salidos de la misma imprenta que no olía a civil, criticaban a un joven que estaba usando los fondos del Banco de Cuba. La Revolución cubana era así reducida, en la imagen y en ese relato, al nivel de un robo bancario. El joven del afiche, barbudo y con un cigarro en la boca, era el Che.

Y para no dejar confinada a tiempo tan remoto la tarea de la memoria, nos preguntamos de qué se escandalizan estos politicastros que aplaudían cuando Fernando bajaba sueldos y jubilaciones, cuando se giraban miles de palos verdes para pagar la deuda y se acorralaba a los ahorristas, cuando se honraba la deuda externa engrosando la deuda interna, cuando López Murphy proponía recortar el gasto social y educativo, cuando el Mingo auspiciaba una ley de superpoderes, un blindaje caro y un bolsiqueo por día. Qué defienden Gerardo, Lilita y sus acólitos.

Para depurar los aires veraniegos, sería conveniente que cierren un poco la boca y reflexionen. Los que lo promovieron a Martín al estrellato, hasta hace unos días cuando era bueno, y le pegan ahora que se volvió malo. Los que salen a solidarizarse con un tarambana que se entusiasma como si estuviera defendiendo una fábrica recuperada. Algún constitucionalista de ocasión que sale a promover la idea de que la política monetaria no debe ser regida por los gobernantes. Por favor...

En cuanto a mí, no siento que la ausencia de este figurín me esté quitando nada.
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jueves 7 de enero de 2010

Crónica de una tarde en la casa de Salvador

El ufano botón y su portón. Ahí atrás, se ve el ombú y se vislumbra la casa. Foto de Elda Durán.
(Para ampliar, hacer click sobre la imagen.)
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Elda Durán nos cuenta lo que le sucedió cuando quiso visitar la casa de Salvador Allende en Las Condes, Santiago de Chile.





Esa casa donde vivió Salvador Allende, en calle Tomás Moro 200 (residencia de los presidentes), fue bombardeada al mismo tiempo que el palacio presidencial en aquel luctuoso 11 de setiembre de 1973, y luego saqueada por los oficiales. Buena parte de los bienes y tesoros artísticos que había en la casa no apareció más. Cuadros de Miró, Siqueiros, Guayasamín, están hoy en las casas de algunos jefes militares. Algo parecido a lo que ocurrió con la reja artística y monumental de la residencia del gobernador de Córdoba, perdida en 1975 y nunca reencontrada, y que dicen está ante la casa asunceña de un brigadier argentino retirado. Y algo así sucedió también en Argentina con las heladeras, los equipos de sonido, las cocinas y los enseres de las familias secuestradas y robadas por los Capucha a partir de 1976.

Los tiranos saben muy bien eso de las políticas de la desmemoria: Pinochet dispuso que la casa fuera destinada a la Conapran, Comisión Nacional para la Asistencia a la Ancianidad. El generoso nombre sirve para disimular que la entidad atiende a los militares. Su actual presidenta es la esposa del capo de la Fuerza Aérea, la FACH. No suena linda la sigla. En suma, que en esa casa funciona un geriátrico para militares.

La situación es toda una metáfora de la relación entre el menguado y por demás prudente Chile democrático y la vigencia del poder brutal de la derecha y del militarismo. En el año 2007, una ley solicitada por Francisco Cuadrado Prats, nieto del asesinado general legalista Carlos Prats, declaró a la casa Monumento Histórico Nacional. Pero sigue siendo manejada de hecho por los militares y la Conapran. Algo parecido a lo que sigue sucediendo con el sistema jubilatorio, los resortes básicos de la economía y las políticas educativas, que permanecen en las mismas condiciones en que los diseñó Pinochet.

A la insobornable y nunca quieta Elda la quisieron apretar por “uso indebido de las instalaciones”. Elda amiga, te felicito. En casos como este, lo debido es hacer lo indebido.
EMR




Crónica de una tarde en la casa de Salvador

Preciosa tarde la del miércoles 9, diciembre esparce sin retaceos los verdes umbríos de la fronda santiaguina y el aire del año viejo acaricia la casa, testigo de glorias y festejos un día, de sangre y muerte después, allá por los setenta.
Un guardia abre el portón y nos identificamos. Mis ojos se pierden en la copa del ombú gigantesco de la entrada y allá está ella, blanca y señorial. El sol de las cinco de la tarde la ilumina, sugiriendo otros soles. Y otros pasos en los tiempos nuevos.
A un costado el hogar de ancianos, a metros solamente.
Me animo, el corazón encogido, y toco la puerta que se abre de inmediato, revelando la amplia sala…y la mirada inquisitiva de la mujer.
-¿Puedo visitarla?-pregunto.
El no surge estentóreo desde el fondo de la sala. Desde allá me gritan que no se puede, son las oficinas del hogar de ancianos, las visitas están prohibidas, fotos tampoco, no se puede.
Salgo apesadumbrada, iré hasta la gruta cercana a la glorieta, allá la virgen, llena de vergüenza, usurpa el asador donde se juntaban, entre risas y vinos, Salvador y sus amigos.
-¡¡Alto ahí!!- me detiene la voz del guardia-no se puede pasar.
-Pero si estoy con una amiga y ya nos hemos identificado, ella va caminando hacia la gruta-intenté explicarle.
-Usted no puede, usted no está autorizada, va a tener que retirarse-me dice, señalando la salida.
Pido explicaciones, me siento en las raíces del ombú, pero para el hombre no ha sido suficiente.
-No puede sentarse ahí-me grita- entre a la oficina o la saco a la fuerza.
-No voy a entrar ahí-le contesto-los recintos cerrados me descomponen, prefiero el aire libre.


-En todo caso alcánceme una silla y me siento aquí afuera.
-No se puede-insiste-yo recibo órdenes y tengo que cumplirlas.
-A ver, explíqueme por qué tengo que quedarme parada aquí afuera o sentada en su oficina.
-Yo recibo órdenes y tengo que cumplirlas.
-Señor, escúcheme por favor. Por qué motivo autorizó mi entrada y ahora no me deja caminar por el parque, cuál es la razón.
-Usted hizo uso indebido de las instalaciones-me contestó entre dientes.
-Qué me está diciendo. No le entiendo, explíquese.
-Usted fue a un lugar que no le corresponde.
-Todo lo que hice fue golpear la puerta de la casa, me dijeron que no se podía visitar y aquí estoy ¿cuál es el delito?
-Yo recibo órdenes y tengo que cumplirlas- respondió él con el reiterado sonsonete.
Y agregó-Esto es propiedad privada.
Parece que sí lo es, propiedad privada del glorioso ejército de Chile, a las órdenes del espíritu de Pinochet. Un geriátrico militar. Ahí pueden verlo al guardia, haciéndole la venia, mientras el dictador sonríe desde su tumba.
El hombre siente que es su oportunidad y no puede dejarla pasar, es la cuotita de poder que se le reveló de pronto el miércoles 9 de diciembre.
-Y si usted no se sienta ahí adentro...-sigue amenazando.
Lo miro a los ojos y me siento afuera, en el umbral gastado de la guardia.-No querrá que le vomite la oficina ¿verdad?-le espeto.
Es demasiado para él, abre y cierra desconcertado el portón de acceso, le cuesta salir porque le obstruyo el paso, no me muevo hasta que me lo pide y vuelvo a sentarme.
El sol ya ha comenzado su marcha hacia el poniente. Mi amiga aparece entre la fronda, el guardia entra y sale mascullando vaya a saber qué maldiciones, argentina tenía que ser. Atiende el teléfono y si señor, como usted diga señor, al tiro señor. La mano izquierda sosteniendo el tubo, el brazo derecho alzándose, la venia dispuesta al superior de turno.
Y la cuotita de poder que se le acaba y fue tan breve, lo que dura apenas un rato del miércoles 9 de diciembre. El espíritu del jefe lo defrauda.
–Es que ya no se puede en Chile-clama, justificándose, desde los abismos ardientes del infierno.
El taxi llegó a buscarnos. Mientras el guardia abría el portón escuché la risa portentosa de Salvador y tomé una foto. Entre las ramas del ombú pude entrever las puertas abiertas y al hombre invitando, vaso en mano.
En el más allá el dictador volvía a morir. Es que Salvador no quiere espectros asesinos en su casa.

Elda Durán
Santiago de Chile-09/12/2009-

miércoles 26 de agosto de 2009

La ofensiva de Aguer y algunas reculadas oficiales



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Nora Bruccoleri nos envía desde Mendoza este documento esclarecedor de Yeyé Simioli. La ofensiva de Aguer (el obispo de la 4x4 negra, el garante del banquero Trusso...) y los pasos atrás de algunos funcionarios.


13 de Agosto de 2009 12:18

El Gobierno y la educación sexual
por Celia Simioli de Piola, Cladem

Nuestra institución – CLADEM - junto con otras organizaciones de la sociedad civil- trabaja en forma voluntaria y desde hace muchos años en la promoción de acciones educativas y propuestas legislativas para el desarrollo de una sexualidad libre, informada y responsable en cuanto ésta es un componente ineludible de una personalidad sana, armoniosa y solidaria.


Al respecto consideramos que la escuela es una agencia estratégica para el desarrollo de esos contenidos vinculados con la educación sexual, tal como está fijado por ley, y que los mismos deberían enfocarse desde una perspectiva universal, válida y aceptable para todos, en concordancia con el carácter laico, humanista y pluralista de la organización política de nuestra nación.


Por eso apoyamos decididamente los lineamientos que se han fijado a través la Ley de Educación Sexual Nº 26.150 del Congreso Nacional.


Y en este sentido nos sorprende que en nuestra provincia se postergue la ejecución de un Programa de Capacitación de Formadores que había sido licitado y otorgado a una institución – el CEPAS - la que, desde hace mucho tiempo, viene realizando con probada solvencia e indiscutible amplitud tareas de este tipo.


Más aún sorprende que la excusa del gobierno escolar para tal postergación sea la aparente decisión de integrar a la o las iglesias en el currículo de esa capacitación; no sabemos si en su rediseño o en su mismo dictado.


Se han realizado muchas rondas de consultas previas a la sanción de la ley y por eso es inaceptable que la provincia continúe dilatando el cumplimiento de su obligación por objeciones y aportes sesgados provenientes de algunos sectores muy conocidos del pensamiento único que no acepta la verdad del otro y el pluralismo de la democracia.


Sí nos preocupa que la Iglesia Católica, a través de su referente oficial en temas educativos, Monseñor Aguer ( cf. aica on line ) sostenga y difunda declaraciones preconciliares y fundamentalistas que resultan insostenibles, como por ejemplo que el preservativo es totalmente ineficaz en la prevención del sida y el embarazo (porque el latex permearía el virus y el espermatozoide) y aconsejando la abstinencia y la fidelidad como las únicas estrategias válidas para evitar a ambos.


Esta teoría ya la supo difundir en Mendoza una suerte de cruzado tardío –Pedro Pérez Cárdenas- que recorrió impunemente numerosas escuelas locales hace un par de años con esas mismas falacias; sólo que desató tantas denuncias y tan contundentes que nos hicieron pensar que nunca más nadie se atrevería a difundir livianamente tales desvaríos.

No obstante, hoy nos encontramos con el propio arzobispo Aguer reiterando aquel discurso (entrevista con Mariano Grondona, en canal 26, 9/08/09, el blog citado, etc).Lo que es muy preocupante Pero más aún lo es que nuestros responsables del área educativa y del gobierno se enreden en ese entramado inquisitorial; porque de él no podrán salir. Estamos en una democracia.


Quienes a diario nos enfrentamos con la tragedia del abuso sexual infantil, con niñas y adolescentes embarazadas, con jóvenes que recurren al circuito clandestino para provocarse un aborto y a veces mueren, con varones y chicas que ejercen su sexualidad sin protección y contraen y difunden enfermedades como el Sida, nos preguntamos:


¿De qué modo esta conducción educativa y el gobierno provincial responderán por todos los daños a nuestra juventud causados por la información y la formación que NO les dieron al demorar y obstaculizar -con excusas y argumentos triviales- un buen Programa de Educación Sexual como el que se estaba intentando implementar ?


(*) Comité Latinoamericano y del Caribe en Defensa de los Derechos de la Mujer, institución que cuenta con status consultivo de nivel II ante la Comisión Económica y Social de Naciones Unidas desde el año 1995



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viernes 7 de agosto de 2009

Inseguridad vs. estadísticas. Dos notas de Federico Mare.

Solicitada de la SRA en apoyo al Proceso, año 1977.

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Pasadas las elecciones y varios episodios más, las grandes empresas de prensa vuelven a su agenda habitual. Entre el menú de siempre, el habitual e intencionado acento sobre la "inseguridad".

Convengamos en que a la vista de algunas fotos recientes, sobre todo las tomadas en el predio ferial de Palermo, uno se siente más que inseguro. Pero los "medios" no se refieren a eso.

Llegan muy oportunamente estas dos notas de Federico Mare, para ayudarnos a pensar de qué se habla y qué se oculta cuando la prensa grande se refiere a la "inseguridad". Presentamos la primera de ellas, que data de hace pocos meses; en el siguiente post, una nueva reflexión sobre el tema, elaborada en estos días.


«Inseguridad» vs. estadísticas (I)


En el campo de la justicia, los periodistas utilizan el poder que tienen sobre el gran público para intervenir en los procesos de manera emocional. Exclaman cosas como: han matado a una niña pequeña, ¡hay que matar al asesino!, y así juzgan a los culpables con sus propias leyes. […] El periodista puede hacer mucho, y si a veces soy crítico es porque pienso que tiene una enorme responsabilidad. Es unos de los personajes sociales más poderosos, aunque individualmente sea vulnerable. La prensa es un poder considerable que se cree crítico, una de las mitologías de la profesión porque la mayoría de periodistas son más bien conservadores.

Pierre Bourdieu, entrevista realizada en 1999



Durante el 2007, último año con relevamiento estadístico oficial, se registraron en la Argentina 315.852 muertes, de las cuales 296.125 (93,75%) se debieron a enfermedades; enfermedades evitables en la inmensa mayoría de los casos, habida cuenta su origen socioeconómico y sociocultural (pobreza, desnutrición, hacinamiento, insalubridad, trabajo riesgoso y nocivo, tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, sedentarismo, obesidad, depresión, abortos mal asistidos, falta de prevención y cobertura médicas, etc.). Las defunciones por accidentes (en la vía pública, en el hogar, en el lugar de trabajo, casos de mala praxis, etc.) alcanzaron la cifra de 14.660 (4,64%), y los suicidios la de 2.996 (0,95%).

¿Cuál es la cifra de homicidios dolosos o intencionales? Tan sólo 2.071 (0,66%). Pero éste tampoco es, en realidad, el saldo necrológico de la «inseguridad». Si por «inseguridad» entendemos lo que los medios masivos de comunicación entienden (asaltos a mano armada, secuestros extorsivos y violaciones sexuales «no agravadas por el vínculo»), la cifra es bastante más baja. Quedarían excluidas en ese caso las víctimas fatales de la violencia intrafamiliar (no hay estadísticas oficiales disponibles), así como de la represión policial, castrense y penitenciaria, los llamados «casos de gatillo fácil» (192 según CORREPI).

La cifra de homicidios dolosos asociados a robos y violaciones —no agravadas por el vínculo— es sólo de 440 (21,45% de la cifra global de asesinatos). Es decir que del total de decesos (315.852) en Argentina durante el 2007, tan sólo el 0,14% se debió al «cuco de la inseguridad». Las muertes causadas por accidentes de trabajo (995) duplican con creces dicha cifra —aclaremos que cuando se habla de «muertes causadas por accidentes de trabajo» no se consigna los fallecimientos del sector informal ni las víctimas fatales de enfermedades laborales.

El «cuco de la inseguridad» aún menos se mantiene en pie cuando se examina la mortalidad infantil. Durante el año 2007, murieron en la Argentina 9.300 niños (sic) antes de haber alcanzado el año de vida, en su abrumadora mayoría a causa de la pobreza y sus consabidas secuelas en el orden de la salud Tampoco resiste comparación —ya lo hemos visto— con las estadísticas de accidentes de tránsito y suicidios.

Se podría hilar más fino, y rebajar todavía más las cifras absolutas y relativas de la «inseguridad» si aislásemos los ajustes de cuenta y los homicidios relacionados con disputas comerciales y sucesorias. Pero, lamentablemente, las estadísticas criminales del Ministerio del Interior no están debidamente desglosadas.

Como suelen sentenciar en estos casos los hablantes de la lengua inglesa, facts are facts, datos son datos. La «inseguridad» es una gran mentira, una realidad paralela montada por los medios masivos de comunicación para justificar el retorno de la mano dura.


Federico Mare



FUENTES
Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) - Min. de Salud
Dirección Nacional de Política Criminal (DNPC) - Min. de Justicia
Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) - Min. de Trabajo
Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI)


/Ver también el artículo siguiente/

Inseguridad... ¿de qué inseguridad hablamos?

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Aquí va el aporte más reciente (agosto de 2009) de Federico Mare sobre la "inseguridad", tal como nos la quieren contar.





«Inseguridad» vs. estadísticas (II)



Es a los de arriba a quien acuso. Son ellos los verdaderos asesinos [...] Son los que menos riesgos corren y los que más lucran con el crimen.

Rafael Barrett, Lo que son los yerbatales (1908)


La verdad de una información depende de que varios medios importantes la repitan y digan que es verídica... aunque sea falsa. Por el contrario, una información verdadera puede ser pulverizada si varios medios importantes repiten al unísono que es falsa.

Ignacio Ramonet, III Foro Social Mundial (2003)



La Oficina para el Control de las Drogas y la Prevención del Crimen de la ONU, en su informe estadístico “Intentional homicide, rate per 100,000 population” (índice mundial de homicidios dolosos —excluyendo las guerras— cada 100.000 habitantes) correspondiente al 2004 —último año relevado—, ubica a la Argentina en el segundo lugar del ranking sudamericano con 5,5 puntos. Al tope de la lista se halla Bolivia (5,4), el país con menor número de asesinatos de la sub-región; y en el último Colombia con 61,1. Brasil se halla en el noveno lugar con 30,8 puntos; mientras que Chile (5,5) comparte la segunda posición con Argentina.

Subimos en la escala de nuestra comparación: América Latina. Colombia mantiene el último puesto con sus 61,1 puntos, aunque El Salvador —la nación más insegura de la Centroamérica continental— y Jamaica —la más insegura del Caribe—, la siguen de cerca con 57,5 y 55,2 (respectivamente). En el primer puesto de países seguros de la región se ubican las minúsculas Bermudas con 1,1. Le siguen Bolivia (5,4), Argentina y Chile (5,5), Perú (5,7), Uruguay y Cuba (6,0) y Costa Rica (7,3). Consignamos de pasada el índice de México, el país más populoso de Hispanoamérica: 11,3 (el doble del que presenta nuestro país).

A nivel continental, es decir, si incluimos a EE.UU. y Canadá, el ranking sería el siguiente: Bermudas, con su 1,1 puntos, mantienen el primer lugar; en el segundo puesto aparece ahora Canadá (2,0); Bolivia (5,4) pasa al tercero; Argentina y Chile (5,5) al cuarto; Perú (5,7) al quinto; Estados Unidos, con 5,9 puntos, figuran en el sexto puesto.

A escala mundial, el país con más homicidios dolosos —si excluimos los casos producidos en contextos bélicos y de terrorismo de Estado, no lo olvidemos— es Sudáfrica (69). La nación que presenta el índice más bajo (0,5) es Japón. Argentina ocupa el 84º puesto del ranking, sobre un total de 195 países computados.

Si de acuerdo con sus índices, agrupásemos en seis categorías a los distintos estados del mundo (menos de 1, nivel muy bajo; de 1 a 2, bajo; de 3 a 9, medio-bajo; de 10 a 19, medio-alto; de 20 a 29, alto; de 30 en adelante, muy alto), nuestro país quedaría posicionado entre los países con una tasa de homicidios dolosos media-baja, al igual que países como EE.UU., Reino Unido, Chile, Cuba, Uruguay, Bulgaria, Rumania y Turquía, por citar sólo algunos ejemplos. Dicha ubicación estaría a distancia apreciable de naciones con índices medio-altos como México, Paraguay, Ecuador, Ucrania, Bielorrusia, Letonia, Mongolia, Birmania, Etiopía y Chad; y a distancia enorme de países como Rusia, Brasil, Colombia y Sudáfrica.

Lo cierto es que Argentina tiene un índice inferior a EE.UU., Reino Unido y Brasil, y similar al de Chile, países que los grandes medios de comunicación nacionales y locales suelen presentar como «modelos a seguir» en todos los aspectos, incluyendo la seguridad. Pero, ya lo sabemos, la verdad no les importa. Lo que sí les importa, y mucho, son sus intereses; y para promoverlos necesitan —entre otras cosas—, una política de mano dura. Y una coartada eficaz, desde luego: títulos alarmistas y falaces como “Argentina, entre los países más inseguros de América Latina” o “INSEGURIDAD: Argentina va camino a convertirse en una nueva Colombia”; sugerencias nefastas e infundadas como “deberíamos endurecer las penas, al igual que se hizo en Estados Unidos”, “necesitamos una policía con más facultades, como los Carabineros de Chile”, “los policías tendrían que hacer raides en las villas. En Brasil se está haciendo eso con buenos resultados”, etc. etc. Mentiras, nada más que mentiras. Mentiras aviesas, porque tienen por propósito legitimar la implantación de un Estado policial que fortalezca la dominación de clase burguesa, criminalizando no sólo a los pobres que roban, sino también a los pobres que protestan.

He aquí el meollo de la cuestión: a mayor sensación de inseguridad, mayor represión de los delitos. ¿Qué delitos? Robo, en principio. Pero pronto, muy pronto, también —y sobre todo— protesta. Porque en el fondo, de lo que se trata es de no perder nunca nada, y, siempre que se pueda, ganar más. Como sea, incluso con el garrote.


Federico Mare
agosto de 2009


P.S.: véase el citado informe de la ONU, y la tabla que elaboré en base al mismo. No puedo dar fe de la veracidad de estas estadísticas. Soy muy escéptico en relación a la «independencia de criterio» de la ONU. Pero de algo sí estoy seguro: de estar sesgados los datos, ese sesgo no sería precisamente «de izquierda».
Nota de El Mosquito: no hemos logrado incluir la tabla, por limitaciones del blog. Quien la desee puede solicitarla, y se la enviaremos a su correo.

lunes 3 de agosto de 2009

Por fin. Los dueños de la tierra se ocuparán de los pobres.

Carlos Alonso: Carne.
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Para tranquilidad de los argentinos, llega el anhelado anuncio formulado por el Sr. Biolcatti: LA SOCIEDAD RURAL VA A OCUPARSE DE LOS POBRES.

Siempre lo ha hecho, ¿no? A su manera.

El Mosquito, memorioso, recordó cuando lo silbaron a Yrigoyen. Y a Alfonsín. Y cuando lo aplaudieron a Martínez de Hoz (en 1977, y de nuevo hace dos días, esta vez con la participación del Sr. Buzzi, que no salió a referirse al genocidio - ¿no se habrá enterado?).

En la foto de ese día, los próceres del Matadero Argentino, hoy República Unida de la Soja, incluído el triste Buzzi, se rejuntaron con De Narváez, Solá, con el también "productor sojero" Reutemann... qué bien, cómo se aclaran las posiciones.

La mejor imagen para graficar esto, ha sido realizada hace años por Carlos Alonso. Aquí la incluyo.

Y permítanme decir algo más. La única propuesta, el único programa para corregir este latrocinio, este desembozado asalto al poder y estas complicidades asesinas, se llama reforma agraria. Es la gran cuenta pendiente de nuestro país, y es el tema del que no se habla.


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INTRODUCCION A LA ECONOMIA POR OSCAR AGUAD

Oscar Aguad, en foto, atrás de Menéndez y Mestre. La misma línea.





INTRODUCCION A LA ECONOMIA POR OSCAR AGUAD
VOLUMEN I – EL PRINCIPIO GARCA
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Si no lo hubiera escuchado personalmente, si alguien me lo hubiera narrado, lo habría considerado una exageración. Quizás de esas que destacan algo que estaba semi velado, implícito, pero exageración al fin.

Pero lo he oído yo mismo, esta mañana, en el programa informativo “Ya es hora” de Enrique Vázquez en Radio Nacional. Oscar Aguad rehace la economía a partir del principio garca. Y para más inri, acusa a los preguntones de estar haciendo “ideología”.

¿Se acuerdan de Oscar Aguad? Ese, sí. El conspicuo radical cordobés. El mismo que dijo “con Kirchner, ni en foto” pero que supo salir junto al genocida Luciano Benjamín Menéndez en fotos que no debieran olvidarse.

Es un digno descendiente ideológico y político de Enoch Aguiar, aquel primer intendente radiclerical de Córdoba que en 1917 renunció a su cargo porque los concejales habían sancionado la vigencia de la jornada de 8 horas y el descanso semanal para el personal de la comuna, avance que, dijo Aguiar, estaba “en contra de mis principios”.

Hoy, el abogado Aguad, devenido economista, sostuvo urbi et orbi que (cito literalmente) “el trabajo no genera riqueza”.

Es decir, que lo que hacen millones de argentinos todos los días, con sueldo o sin él, en blanco, en gris o en negro, para sembrar, cultivar, transformar, brindar servicios… todo eso no vale un soto. Entérense, laburantes: lo de ustedes es un mero entretenimiento para la gilada. Ustedes son como el concepto de gaucho de Macedonio Fernández, “un invento de los estancieros para hacer reír a los caballos”.

Bien, Oscar. Pasemos al capítulo II. Lo que genera riqueza, ¿qué es entonces? Sentarse, que el troesma va a hablar ex cátedra:

“Lo que genera riqueza son las inversiones. Los capitales que vienen.”

Como Aguad pensaba en llegada de guita, traduzcamos su pensamiento. Usted pone unos pesos en una lata, y entran a reproducirse. No porque haya trabajadores que con ese dinero pueden tener en mano herramientas, recursos naturales, materias primas, y producir riquezas, noooo… Lo que produce riqueza no es el trabajo, ya lo explicó el doctor. Sino la guita.

De un saque, el doctor (¿Dónde se recibió? ¿Quién le entregó el título?) el diabólico doctor Aguiar pone culo para arriba toda la ciencia económica. Desde los clásicos. Y no alardea, para nada, acerca de esta verdadera subversión de los valores. Por el contrario, cuando el periodista que lo entrevistaba intentó repreguntarle, el doctor salió a replicar “Lo que usted hace no es información, es ideología.” Por supuesto, lo que hace el doctor Aguad, para quien el trabajo NO ES generador de riqueza, eso que él hace… es información?

Gracias, doctor Aguad. Ahora sabemos cuál es la idea que sustenta su programa, su partido, su modelo de país y de sociedad.
Seguramente, ninguno de sus correligionarios va a salir a corregirlo. Tienen un agudo sentido de la oportunidad.
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sábado 1 de agosto de 2009

Apto físico en el Hospital Rawson




Estas imágenes corresponden el Test de Rorschach (1), aplicado
para entrevistas laborales. Sin ser este el que se efectúa en el exa-
men del Hospital Rawson, nos resulta significativo en el sentido de
su aplicabilidad y cientificidad en la actualidad.


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Los cuerpos son presa y lugar para el poder. Sucede aquí y ahora, a cada rato. Gabi Nacach detecta y estudia esta dominación tan cercana y reiterada, con un rico despliegue de conceptos.



TESTS QUE PRUEBAN LOS PLIEGUES DEL INCONCIENTE.


PRUEBAS QUE TESTEAN LOS CUERPOS.
“Apto físico en el Hospital Rawson”


Mag. Gabriela Nacach

Un hombre no es igual a otro. Los hombres vienen al mundo señalados; unos han nacido para mandar, otros para crear y otros para obedecer y hacer los que se les diga, por su bien.
Leónidas Barletta


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Propongo, esta vez, preguntas, pensares que en experiencia se traslapan con una aciaga apuesta teórica; participamos –a veces sin tener plena conciencia de ello–, de una suerte de anacronía reutilizada, restaurada, una y otra vez. Del conocimiento a la política, de ella a la literatura más sagaz y crítica. [1]
Propongo, esta vez, una mezcla perversa entre lo real y lo ficcional (no por eso menos real). ¿Hasta dónde, pero sobre todo, por qué, en el momento actual, prácticas perimidas, propias del siglo XIX son de nuestra partida, de las que se actualizan científicamente en nuestros cuerpos que, en un sinsentido no menos complejo aceptan, confundidos, el diálogo irracional (no por irracional prolongado por los sentidos, si no por cruel)?

Comencemos por una afirmación, tajante, para poner en órbita el espacio/tiempo –que no es ayer, que no es hoy, que fue y es siempre. Claudia Briones afirma que “[…] conviene diferenciar posiciones que biologizan la cultura en el sentido de tratarla como organismo que se miscegena o extingue, de las que racializan ciertas diferencias sociales, haciendo de la pigmentación de la piel o de otros fenotipos indicadores visibles de (dis)capacidades heredadas ‘no remontables’ mediante homogeneización o la asimilación cultural. Mientras que estas últimas posiciones legitiman desigualdades y jerarquizaciones de manera constitutiva” (1998:).

Claro, hablamos de doctrinas raciales, en donde la cuestión arquetípica del “deber ser” se incrusta de forma “natural” y que el sentido común, el público lego; nosotros, muchedumbre que camina por todos los espacios posibles, dejamos sedimentar, actualizar, redefinir...Casi como un barril que debe llenarse del agua que falta, abrimos la impávida puerta, impávidos nosotros, “obedientes”, dejamos que entre el agua, de la misma manera que, acríticamente, observamos esa misma corriente transformada en alud reducir pueblos enteros. Así, sin objeción, dejamos que las puertas de contención se tomen licencia para inundarnos de violencia diaria. Darnos cuenta que, de llegar al cuello, nos ahogamos...el agua...termina por matarnos...

Continuemos, pero con la maravilla: Peter Hoeg y Los fronterizos. Novela. Arte y ciencia. Ambas cuestiones, producto de la invención y lo escalofriantemente real, se conjugan en la “selección para…” (Tesis del “darwinismo oculto” tras test a niños en una obra literaria. Más o menos apto para estar en una escuela –internado en este caso–, el tiempo, el reloj que trepida trágico una columna).

“-Es una conspiración. Lo han calculado todo. Han juntado a la gente. Y ahora van a exterminarla.
-A integrarla –dijo Katarina-. Quieren tomar a niños de los centros asistenciales terapéuticos y de las cárceles juveniles y devolverlos a las escuelas normales. Integración. Ese es el plan” (Hoeg, 1997).
6:30 AM. Constitución. Hospital Rawson. Apto médico (psico-físico).Se comienza a atender a las 7:00 hs. Sangre (por la temperatura del cuerpo, que atisbo a sentir, dudo que haya habido guantes. No puedo afirmarlo con certeza, sin embargo). Cuatro de nosotros por vez, rayos, médico clínico, ventanilla, burócrata de turno que recibe vacuna antirrubeólica, psicología. 8:15 hs. Mi expediente. Dos horas llenando papeles y poniendo tu cuerpo a prueba, vuelta a llenar papeles, que no se pierdan, detrás de la raya, pocas sonrisas (dos para ser exactos), en ayunas, 10 hs sin haber probado bocado, 12 hs al llegar al último punto. Al punto del cansancio, cuestión que, si hay algo del inconciente que haya de salir, sea justamente en el test de psicología, tomado en último término para aprovechar el cansancio del cuerpo, del mismo con el que trabajamos, del mismo que sabe sostenernos. El mareo de ni un pobre café. 9:00 hs.

Porque he tenido, en estas circunstancias, una experiencia fantasmagórica, darwiniana, en dicho hospital público, supuesto centro institucional de vida y en ese momento sentido y proyectado como panóptico sin desperdicios ni límites al control; administrador de la crueldad burocrática sobre la mente, y los cuerpos...La psicología del cansancio...Test, pruebas, pasar las pruebas, “aprender a dibujar como se debe una persona que se moja o no, tras la lluvia que cae…”. Doce dibujos, reproducirlos. “Dr. no estoy de acuerdo con este tipo de tests”. Me hallé perdida, por una sola frase no debida por contexto, simplemente dicha. No podía callar. Mi investigación personal requiere de dar por tierra estos métodos.

Prueba a pasar: nuestro trabajo, ni más ni menos; aptitud de estar frente a un aula, de estar con los chicos, de permitirles el espacio del juego eterno entre libros y nuevas formas de pensar lo dado; en fin, comenzar por desestabilizar, desestructurar, reordenar, desmitificar, resemantizar, desacralizar...(“Qué quiere decir, profe?” 4º 1º, Bachillerato con Orientación en Pedagogía, de una paradójicamente llamada Escuela Normal Superior). “¿Alguno sabe por qué su colegio es Normal Superior”? Antes de poder deambular por el siglo XIX y la conformación del magisterio, surge, por suerte no irremediable, susceptible de cuasi-sonrisas: “Y sí...: es que somos superiores...y normales...”. Cuando los puntos suspensivos los añade una, ¿dónde están para ellos, si es que se hallan en algún sitio? “El coeficiente intelectual se calculaba mediante el test de Binet-Simon. Empezaban por las pruebas que correspondían a la edad inmediatamente inferior a la tuya y, luego, iban bajando, hasta que eras capaz de resolver todos los problemas planteados. Entonces volvían a subir, hasta que no sabías resolver ni un solo problema. De esa manera calculaban tu edad mental. Con Hessen, la mía había sido de 12,9, es decir, un año y un mes por debajo de mi edad real (Hoeg, 1997)”.

Resaltar así, por lo que vengo escribiendo, que aún al día de hoy hay estudios de psicología cognitiva para definir la inferioridad de ciertos grupos bajo los parámetros de las mediciones del coeficiente intelectual[2]. No resulta un dato menor para ofrecer un marco adecuado en donde el “crisol de razas” (¿de antaño?), producto de una idea de asimilación étnica y cultural, se inserta. Dispongo para este trabajo un espejo, algo personal por vivido, encontrando en esa otra 3º persona académica, ciertas sentencias ideológicas que amparen y secunden mi pensamiento.

¿Es el supuesto alcance de la ciencia en clave del progreso del conocimiento? ¿A qué se asocia, en el plano socio-antropológico, la racionalidad gubernativa y la conducción biopolítica de las conductas (Foucault, 1991)?

Violencia sin tamiz que hube de pasar y de la cual no pude reponerme sino hasta momentos de ese jueves tarde, ¿por qué?¿por sentir ese espectro macabro descubierto en un hospital público?¿por verlos caer sin red y sentir que no hay feedback con nosotros, docentes, en circunstancias similares? Enormes intentos por decir(le), en la posible frustración de este eminente Dr. (joven), hasta entendible: “Ahora pensá en tu adolescencia, en lo que caminaste por dentro de tí mismo [...] ¡Cuidado! porque estás en un filo muy difícil en que la palabra decepción con sólo cambiarle un sonido se puede convertir en deserción” (Milton Sechinga).Lugar, institución más parecida a una morgue que a un espacio para y por la salud. Y el cuerpo. Los cuerpos. Y los test de CI por pasar para ser “miembros del staff del Estado”. ¿Miembros del Estado, los médicos, convertidos en parte[3] del Estado? Su anacronismo y nuestras mismas dificultades como docentes, profesionales, investigadores para posicionarnos teóricamente en estos temas cuando los que tienen la sartén por el mango (“sos o no sos apto/a para ejercer el trabajo”), son los que en ese día sostuvieron una idea de poder excesiva...

“Cuando eres un chico de institución puedes ser cuatro cosas, no hay más. Puedes tener ‘facultades intelectuales normales’, en cuyo caso eres un 1; o puedes ser ‘deficiente’, lo cual te convierte en un 2. Si eres un 1 o un 2, lo puedes ser con o sin ‘problemas generales de adaptación’. También puedes ser un 3, como Humlum, lo que significa que eres ‘difícilmente escolarizable, con trastornos neuróticos o de otra índole enfermiza’. Si eres un 4, eres ‘débil mental o estás por debajo de los límites de la imbecilidad’” (Hoeg, 1997).

No en vano me reencuentro, creo, luego de muchos años, con este abismal libro; abismal por sus visos de genialidad, abismal por su tremenda crudeza de “ficción”. No en vano trata de una institución escolar, que escolariza y, en definitiva, reproduce lo que históricamente ha tendido a reprimir pulsiones niñas y adolescentes, algo que desde ese mismo espacio, el aula de una institución escolar, hoy muchos queremos revertir.

No homogeneidad, demoler a la escuela como formadora de ciudadanos, de ciudadanía competente, pero sobre todo, iguales, racialmente iguales, simbólicamente iguales, pragmáticamente diferenciados, por decisión de Estado, por su necesidad primigenia al nacer como sistema de derecho. Del derecho para unos, de los que no, signados por las mismas leyes de la naturaleza.

Pero volvamos a lo que hoy nos convoca: ¿Qué se juega en la “aptitud” entonces?¿Hacia dónde van/mos los “no aptos”? El peor de los interrogantes: ¿qué rara frontera delimita la aptitud? ¿Será que hay “locuras” que no entran en estos cánones pre-establecidos (desde el mismísimo siglo XIX)?

Hay dos temáticas de las cuales nos hacemos carne, entonces, que nos hacen mella, antes y ahora, que resuenan tras sus huellas indelebles: la primera tiene que ver con la asombrosa vigencia paradigmática de las corrientes raciales de mediados de siglo, donde se enlaza la técnica de medición del CI. La segunda es como esas representaciones del “deber ser”, se han precipitado y se han hecho eco en el imaginario colectivo, de manera prodigiosa.

En cuanto al cuerpo, que es lo que hoy nos reclama: este tema lo toca, bien dicho, lo toca apropiadamente cerca. Lo mide. Lo estudia. En busca de. Para controlar qué.
Volvamos una última vez: ¿A quién/es se está clasificando y si, al decir de Foucault, nos estamos encontramos en una situación de excepción; excepción de la naturaleza y la infracción (¿trasgresión? vuelvo a interrogar). Por momentos sentirse mediando entre ese individuo peligroso, con significado médico y estatuto jurídico, y aquel individuo a corregir.

Siempre pensando en la presunta “normalidad” –o era “a”/normalidad?–, a partir de la cuál la teoría de la degeneración calza perfectamente en la “[...] justificación social y moral a todas las técnicas de identificación, clasificación e intervención [...]” (Foucault).

¿Qué estudio puedo realizar desde mi quehacer intelectual, con un pie en el universo por universal universitario, con el otro en los márgenes, con una reminiscencia fronteriza, siempre?
Ciencia y política. Experimentación, conclusiones acordes. El eje: el uso de la violencia que le otorga a las prácticas políticas –de Estado–, dado por el carácter indiscutido de legitimación de las propuestas. Porque es ciencia. Y la ciencia, queridos amigos, es objetiva.

Concluyendo, esbozamos nuestra opción metodológica a este respecto, no nueva ni original: continuidad más que ruptura. Al respecto observamos cómo perduraba la vigencia de determinados paradigmas en el conocimiento científico finisecular y en las primeras décadas del siglo XX. ¿Y en la actualidad?[4] Si bien adherimos al concepto de puja hegemónica[5], nos situamos en un espacio político-intelectual que representa el clima de ideas de la época. De todas las épocas. Es por ello que, aunque sin dudas hay hechos que merecen destacarse, y no hay historia que por tal sea homogénea, intentamos plasmar y poner en el debate la idea de continuum ideológico-académico. En fin, en sentido figurado y amén los naufragios de algunos médicos de Hospital, me pregunto, emulando a quien lo merece: ¿Quienes son en esta historia, larga historia de la humanidad, los hombres infames? Dejo la respuesta al criterio de todo aquél que lea esta crónica.

Buenos Aires, 31.07.09
Notas

(1] En todo caso, lo que cuestionamos no es uno u otro método, sino todos aquellos que intenten realizar mediciones. Si saber fehacientemente si los dos test propuestos en este escrito (Test de Rorschach y el que se utiliza en el hospital que señalamos aquí) miden el Coeficiente Intelectual, si propugnamos que su aplicación “[...] no constituye un simple conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular, o una pericia para resolver tests, sino que refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer en cada situación [...]” (http://dacrux-abyecto.blogspot.com/2009/02/se-puede-medir-la-inteligencia.html. 31.07.09). En definitiva, qué tan adaptables podemos ser al sistema, según como respondamos a las pruebas.

Por otro lado, en los últimos meses, la enciclopedia Wikipedia fue objeto de la crítica furiosa de psicólogos enojados por la reproducción de las diez láminas originales y las respuestas frecuentes para cada una de ellas. Más allá de discutir si Wikipedia es una fuente confiable o no, el hecho que importa aquí son palabras de prestigiosos psiquiatras: “Cuantos más tests se difundan, más probabilidad existirá de burlarlos”, en palabras de Bruce L. Smith, presidente de la Sociedad Internacional de Rorschach y Métodos Proyectivos. Este conocimiento por los analizados sería “[...] algo especialmente negativo, porque se hicieron muchísimos estudios (cientos de miles, según Smith) para poder relacionar las respuestas de los pacientes con ciertas condiciones psicológicas” (Wikipedia logró que se irriten los psicólogos, diario La Nación, 31.07.09,
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1156458). ¿Qué nos dice esto respecto de la factibilidad de conocer las respuestas a las “manchas”, junto con una posible manipulación conciente de las respuestas?
[2] De ahora en más, CI.
[3] Tal vez, el hecho de subrayar parte tiene que ver con una concepción que intento pensar, la de apropiarnos del Estado, con todo lo que ello implica, sabiendo con qué tratamos, pero no desde hoy, momento actual. Saber que estamos, ante la conformación del Estado-nación, homogeneizador, totalizador, exclusivo, demarcador, administrador, por naturaleza violento. Ser parte del Estado es buscar los resquicios, es encomendarnos a la crítica más feraz. Ese ser parte, desde el médico del Rawson que hace el test psicológico, tuvo que ver, esta vez, con arrogarse el monopolio de la violencia legítima del mismo. Y lo hizo, sin miramientos.
[4] En una continuidad que de asombrosa nos acerca al miedo certero, uno de los grandes Pirulos de Tapa de Página/12, el 3 de julio de 2009, versa un fuerte título: FASCISMO: “El gobierno de Berlusconi, usando como pretexto la seguridad, impuso leyes como no se han visto en el país desde que se aprobó la ley racista fascista. A los inmigrantes ‘ilegales’ les estará prohibido casarse con italianos y registrar el nacimiento de sus hijos, de manera que los niños serán durante toda su vida hijos de padres desconocidos. Ni el fascismo fue tan lejos.” (De la carta firmada por un grupo de escritores italianos, entre ellos Darío Fò y Andrea Camilleri, contra la ley de inmigración).
[5] En el sentido de no univocidad en los discursos. Es necesario hacer notar que cuando hablamos de “lucha de representaciones” (Nacach, 2006), lo hacemos en relación a este concepto.
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Gracias, Gabriela!
EMR
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