...No lloró en 1974, en momentos del sangriento "Operativo Independencia". Tampoco cuando Bussi ejecutaba personas. Ni cuando el mismo asesino fue electo gobernador, y luego diputado. Hmmmm, al Mosquito le da que pensar este Divino Niño que se puso a llorar precisamente ahora.
Les presentamos con orgullo a una nueva colaboradora honoraria de "El Mosquito Recargado". Voltaire decía que los vascos son un pueblo que baila en los Pirineos. Lo parafraseamos señalando que Lilly Morgan Vilaró, de ella se trata, es una escritora que humoriza desde Rocha. No la conocemos personalmente, pero está en sus páginas. En sus escritos valoramos la capacidad para la sonrisa... filosa. Un humor que lleva las cosas hasta el límite, para que percibamos las contradicciones y sonceras de nuestra sociedad. En su escritura, percibimos que hasta el ritmo de la frase, el ritmo de respiración que genera, hace parte de esta conversación lúcida y divertida.
Con personas como Lilly, el paisito se agranda. ¡Bienvenida!
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Cosas veredes, Sancho...
La ley del matrimonio gay en Argentina fue aprobada, e inmediatamente ocurrieron varios hechos directamente relacionados a dicha decisión del Senado de la Nación. Más allá, claro está de los festejos hasta altas horas del amanecer de los integrantes de la comunidad gay y de sus amigos. Porque aunque algunos no lo crean, hay muchos heterosexuales que tienen amigos/as homosexuales. Y viceversa. Sin que ninguno de los dos sectores sufra daños mentales irreparables.
No sé si eso está catalogado como pecado. Si bien el viejo refrán popular dice: “Dime con quién andas, y te diré quien eres.”, no aclara qué pasa cuando un gay o una lesbiana salen a tomar un café con un/a “straight”. Que así llaman en Usa los homosexuales a los heterosexuales. “Derechos”. Supongo que vendrá de que antes se los catalogaba a los gay como “desviados”. La verdad que no tengo ni idea. Y no le hace a la historia. La cuestión es que tampoco sé a qué se refiere el refrán “dime con quién andas…”. ¿Si soy heterosexual y salgo a comer con un gay, eso me transforma irremediablemente en homosexual/lesbiana? O por el contrario, si soy gay y salgo a comer con un heterosexual, sentiré de inmediato un profundo e irreversible deseo por alguna persona de sexo opuesto al mío? Es confuso.
Lo que no fue confuso fue la afirmación de una jueza quien aseguró que no casaría a pareja homosexual alguna, por más que la ley ahora sí lo permitiese. La magistrada dijo que ella profesaba la religión católica y que su dios no aceptaba dichos casamientos. “Por encima de la ley de los hombres, está la ley de mi dios. Y yo obedezco a éste último”- afirmó contundente. Para luego agregar que su dios había hecho las cosas en blanco y negro. Y el casamiento gay era negro, por lo tanto era malo.
Con lo cual me quedó claro el por qué la iglesia católica sostuvo por muchos años que las personas de raza negra no tenían alma. Por lo tanto se las podía esclavizar. Eran negras. Lo negro es malo. Y también entendí a Walt Disney cuando en su dibujo animado del blanquísmo pato Donald y sus sobrinos, los niños malos que siempre querían robar al tío RicoMacpato eran dibujos de humanos de raza negra. Hasta que en los tiempos post Martin Luther King alguien le mandó decir que eso ya no era políticamente correcto.
Pero a la jueza de Argentina todavía nadie parece habérselo dicho. Como tampoco nadie le ha mencionado, así, como al descuido, que ella fue elegida como jueza de todos los argentinos. El sueldo se lo paga el Estado. No el Vaticano. Por lo tanto si hay una ley nacional que permite el casamiento entre personas del mismo sexo, ella tiene que acatar esa ley. Que ponga cara fea si quiere. O de asco. Que se lave las manos antes de realizar la ceremonia. Y que diga algo así como:”Que caiga la sangre derramada sobre sus cabezas”. Pero casar, los tiene que casar. Si no, que renuncie. Eso es ser fiel a sus principios. No derivarlos al juez subrogante.
Lo mismo va para el otro juez que, cual efecto dominó, salió a decir que el tampoco casaría a una pareja homosexual. Sería interesante investigar si estos dos jueces han casado alguna vez a alguna persona divorciada. Porque la iglesia católica tampoco permite el divorcio.
Pero hablando del efecto dominó, la aprobación de la ley del matrimonio gay tuvo otra consecuencia casi inmediata. Cruzando el charco, el Frente Amplio uruguayo anunció que presentaría un proyecto de ley con los mismos fines.
En Uruguay ya existe la “Unión Civil”, pero no la figura jurídica de matrimonio. El paisito hace rato que ha separado a la iglesia católica del estado. Igualmente, se espera cierta presión por parte de la iglesia, como cuando se aprobó la legalización del aborto y Tabaré Vazquez la vetó. Y con todo respeto hacia Tabaré, del cual me sentí y siento orgullosa de haberlo tenido como presidente, creo ahí se equivocó. Si el Parlamento aprobó esa ley, él tendría que haber respetado esa decisión. Y no vetarla por causa de sus creencias personales. O las de su señora. O las de su hermano, embajador ante el Vaticano.
Volviendo al presente, se supone que el presidente Pepe Mujica, no vetaría, ni la ley de casamiento gay ni la legalización del aborto. Pero habrá que esperar para ver que pasa.
Cruzando otra vez el charco y rumbeando para Tucumán, no tuvimos que esperar mucho para ver cómo un angelito comenzó a derramar lágrimas de sangre, supuestamente, según el hijo menor de la familia en donde ocurrió tan extraño hecho, -“porque es una señal, un llamado de atención por todas las cosas que están pasando y que están mal: como por ejemplo, la aprobación de la ley del matrimonio gay.”-
El angelito, que es de yeso y no un ser etéreo, luminoso, rubio y de ojos azules, pintón y con alas enormes en la espalda, empezó a derramar esas lágrimas de sangre sin previo aviso. Ni siquiera un pucherito que predijera el sangriento llanto. El hermano mayor, que al igual que Santo Tomás al principio no se creyó el cuento, afirmó que puso un dedo sobre las lágrimas y luego las probó. Para ver si tenían gusto a sangre. Y parece que sí. Tenían gusto a sangre nomás. La mamá de los dos jóvenes mandó avisar al cura de su parroquia de lo que estaba sucediendo. El párroco envió a un cura subrogante por si la cosa era obra del demonio. Y él no quería quedar pegado ante su dios. Como la jueza.
El curita fue a la casa y luego de rezar con la familia les aconsejó que no erigieran un santuario, ni nada por el estilo. Y mucho menos que lo hiciesen público. Que era mejor dejarlo así, como en familia. Ésta tomó sus consejos al pie de la letra. Hicieron un discreto y pequeño altar, y se juntaron madre e hijos a rezarle al angelito llorón. Frente a las cámaras de Crónica Televisión. Es decir, solo se lo contaron al cronista y al camarógrafo. Que al parecer eran como de la familia.
Me llamó poderosamente la atención que nadie pareciese intrigado ante el hecho de que la estatuita de yeso derramase lágrimas de sangre en vez de lágrimas de agua. Claro está que no se verían tan nítidamente. Menos aún por tv. Pero al menos podrían haberlo comentado al pasar.
Al igual que otros jueces que se negarán a casar a parejas gay, supongo que ya aparecerán otros ángeles, o vírgenes o santos, a lo largo y a lo ancho de Argentina, que vendrán a decirnos que el dios católico está muy enojado por la aprobación de la ley y que caeremos por un precipicio derecho hacia las entrañas del infierno.
Se me ocurre que nada de esto hubiese pasado, si los Senadores hubiesen tenido en cuenta la primera señal del descontento divino. El eclipse solar. Si tan solo hubiese ocurrido el día de la votación y no el anterior. Si tan solo hubiese ocurrido además, al mediodía. Supongo que en el cielo rodarán unas cuantas cabezas por la mala organización del evento. Si yo fuese monseñor Bergoglio, así se lo exigiría a mi jefe. También espero que la iglesia católica en Uruguay haya tomado buena nota de qué NO decir para oponerse a la legalización del matrimonio gay. A no ser, claro está, que en el fondo quiera que se apruebe. Una especie de forma camuflada de aggiornarse al siglo 21, sin quedar mal con el Vaticano.
Lilly Morgan Vilaró
Rocha, 19 de julio de 2010.
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